Las particularidades de las elecciones en Estados Unidos, donde el voto no es obligatorio y debe captarse con intensas campañas, ahora apoyadas en las redes sociales en contacto personal como estrategia, indican situaciones atípicas pero fundamentales en las definiciones.
Hasta ahora los observadores políticos y los medios se centran en hipótesis sectoriales que harían volcar la balanza hacia Obama o Romney, caso del voto latino, una gran masa del electorado defraudada por las promesas incumplidas del presidente que busca otro mandato y, peor aún, atemorizada por la dureza republicana en cuanto a la situación de los inmigrantes, legales e indocumentados. Pero pocos analistas reparan en una franja de votantes que a la hora del escrutinio puede sorprender: son los llamados "indecisos”, sin ninguna preferencia partidaria y los que especulan auscultando las proyecciones económicas y sociales que los beneficiaría un futuro gobierno.
Los indecisos son votantes difíciles de captar y sin ninguna seguridad de que concurran a las urnas, pero constituyen alrededor del 6% del electorado de EEUU, con mayor concentración en en algunos Estados del norte, como Ohio y Wisconsin, donde podrían definir el resultado en una elección reñida. Y como en EEUU toda campaña se mueve alrededor de las encuestas, sorprendió en los sondeos la apatía del sector. El "ninguno”, "no sé” o "no contesta”, respecto a Obama o Romney, llenan los amplios cuestionarios, pero, en un 75%, coinciden en que el país va por el camino equivocado. Para los encargados de campaña esto es inquietante, porque lo sufrieron en los comicios de 2000, ya que se necesitan muy pocos votos para cambiar el curso de la historia.
