Las contingencias climáticas han acompañado siempre a la producción agrícola sanjuanina, con diferentes acciones y métodos para proteger las cosechas, desde las iniciativas privadas, siguiendo por los aportes compulsivos para sostener un modelo de resguardo que finalmente fracasó, hasta costosos elementos para cubrir cultivos, o combatir directamente a las tormentas de temporada.

De una manera u otra, la gente de campo se mantuvo en guardia frente a la naturaleza, pero ahora las acentuadas anomalías atmosféricas, incluyendo las causantes de sequías prolongadas, plantean un verdadero estado de emergencia agrícola que requiere ayuda estatal para sobrevivir en esta crisis que se suma a las propias de la economía.

El cambio climático alteró los ciclos naturales y desencadenó las sorpresas, como las heladas tardías que terminaron con las expectativas de una buena cosecha el año pasado en momentos clave de la maduración de la uva. Fue una lección a modo de advertencia, que llevó a las autoridades provinciales a evaluar la situación y proceder con una medita atípica para atenuar los daños económicos causado a nuestro principal cultivo.

El paliativo de hacerse cargo de un seguro gratuito contra las heladas tardías, se ha sumado al antigranizo que por sexto año consecutivo cubre las producciones que se vieran afectadas por el meteoro en fincas de hasta 6 hectáreas y con pólizas subsidiadas para el doble de esa extensión, con un valor global asegurado de 86.817.718 de pesos.

Cabe destacar que San Juan es la única provincia que tiene un seguro público-privado para vid, olivos y hortalizas, de manera que desde su implementación la provincia se hace cargo de la prima de la póliza antigranizo de hasta 6 hectáreas, mientras que de esa extensión a 12 hectáreas, es voluntaria para los productores. En este caso el 60% del costo del seguro lo paga el gobierno y el resto los beneficiarios y tiene una vigencia, a partir del 15 de septiembre pasado, hasta el 31 de mayo de 2015, siempre que los daños causados por el granizo superen el 50% de la producción.

Promover y proteger la producción agrícola de las economías regionales es velar por el potencial del producto bruto geográfico en lugares como San Juan, acotado por razones geográficas y variantes climáticas que al convertirse en verdaderos colapsos empresarios generan el desaliento y el fin de muchos proyectos de expansión y diversificación.