La sustentabilidad de los terrenos en la expansión de la frontera agrícola por la bonanza de la soja, entre otros otros cultivos de alta rentabilidad, es una seria advertencia que vienen haciendo los expertos en producción agroalimentaria. El riesgo de no prever el comportamiento del suelo y el agua en las zonas de desmonte, comienza a manifestarse amenazando peligrosamente al agro, en particular en parte de Cuyo y del NOA donde el ascenso de las napas freáticas y la salinización se manifiesta igual que en lugares de Estados Unidos y Australia, donde ya se perdió irremediablemente el 10% de los terrenos aptos.
Los investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA, de la Universidad Nacional de San Luis y del Conicet activaron la alarma señalando que el problema ya se instaló en San Luis, donde apareció imprevistamente un "’nuevo río”, por el ascenso de las napas, y en el Este de Salta. El reemplazo de la vegetación semiárida por agricultura de secano genera más humedad en el suelo, lavado de sales de los perfiles y el ascenso de los niveles freáticos propio del desmonte y la siembra de cultivos, principalmente de soja, que crecieron de manera exponencial en los últimas años. Por ejemplo, las raíces de la soja no logran absorber la lluvia como lo hacían los árboles, por ello el agua atraviesa todo el perfil del suelo y transporta las sales acumuladas por milenios hasta las napas. Por eso los investigadores proponen sistemas alternativos de manejo del suelo que, sin limitar las producciones agrícolas típicas de ambientes semiáridos, retrasen o anulen el efecto de recarga subterránea y la salinización del agua y los suelos, antes que sea demasiado tarde. Revertir este problema le lleva siglos a la naturaleza, aún cuando se eliminen las siembras.
