La ciudad de San Juan a 450 años de su fundación se ha transformado a lo largo del tiempo, tanto en el orden político, administrativo, social y arquitectónico.

En cuanto a su génesis integró la región de Cuyo, una de las más antiguas y tradicionales del país, dependió de la Capitanía General de Chile desde su fundación hasta 1776. En 1777 ya formaba parte del Virreinato del Río de la Plata.

Luego de contar con un gobernador y una autonomía, la provincia dividió su territorio en municipios. Así cada municipio estableció sus límites en cuanto a extensión y comenzó a regular sus normativas por medio de ordenanzas.

En la ley del Régimen Municipal de 1908 se divide el territorio en 18 departamentos, el primero fue la Municipalidad de la Capital. Esta comuna comprendía la ciudad de San Juan, capital de la provincia, con los siguiente límites, al Norte la Av. 25 de Mayo; al Este Av. San Martín; al Sur Av. 9 de Julio, y al Oeste, Av. Las Heras.

En 1913 la ley del Régimen Municipal dividió en 20 distritos o municipios, el primero fue Capital, que amplió su radio al incluir el cementerio de San Juan de Dios, Av. La Paz, el Matadero público y la prolongación de 25 de Mayo.

La Ley del Régimen electoral municipal de 1949 dividió en 20 distritos o municipios, y el municipio de la ciudad de San Juan abarcaba las poblaciones de Concepción, Desamparados y Trinidad.

La institución que antiguamente ejerció la autoridad de Gobierno fue el Ilustre Cabildo, también llamado Ayuntamiento o corporación municipal, se transformó a partir de la época patria.

Si reflexionamos en nuestras costumbres actuales como la de contar con una mascota en nuestro hogar, resulta interesante saber que a principios del siglo pasado se había establecido la obligación de denunciar, bajo declaración jurada, la tenencia de perros, y de patentar los mismos, además los propietarios de los mismos debían "abonar en concepto de contribución sanitaria anual, la suma de $5 moneda nacional por cada perro, y de $7 pesos por cada perra”.

No obstante estas preocupaciones un tanto domésticas se extendieron al orden público al crearse en 1864 un cuerpo de Policía que se denominó Guardia Municipal, y en 1869 se dispuso aumentar la Guardia Municipal, donde de los 20 hombres, "diez estarán destinados a la noche como serenos y vigilantes para la ciudad”. Al año siguiente se redactó una ordenanza de Policía donde se estipulaba: "quedan prohibidas las chinganas (bailes populares), las ramadas, juego de bolos u otros, que acostumbre el pueblo en ciertas festividades, loterías privadas y rifas, sin previo permiso de la Policía bajo multa de $10 pesos al contraventor”. Inclusive "los posaderos, fonderos, pulperos, dueños de chinganas o venta donde se encontrare un ebrio, pagará una multa de 4 pesos”.

Son diversas estas ordenanzas, que tienen la intención de ordenar las actividades de los ciudadanos, por ello en 1879 se emitió una ordenanza sobre los turnos de las Boticas. También en 1886 por ejemplo encontramos una ordenanza sobre empedrado, y otra sobre reuniones políticas de carácter popular.

Otros datos resultan interesantes como el saneamiento de la ciudad, en 1869 se llevaron a cabo obras para proveer a la ciudad de agua del Estero de Zonda y formar una pila en la plaza principal, como así también baños públicos en el sitio vacante del naciente de la Escuela Sarmiento. En el año 1892 se invirtió en el saneamiento de la Capital "para prevenir una posible invasión de cólera o cualquier otra epidemia”. Y en 1893 se realizaron estudios científicos sobre agua corriente y luz eléctrica para la Capital.

Se autorizó al año siguiente una Casa de Baños a vapor por el término de 6 años, y en 1904 se estableció contrato para la construcción de cloacas domiciliarias. Y así evitar las denuncias por "infringir el bando popular que prohíbe los albañales en la ciudad” como ocurrió en 1816.

Otra preocupación fue la limpieza y mantenimiento de las vías públicas, ya en 1779 se ordenó que los vecinos de adentro y fuera de la ciudad corten los montes de las veredas y hagan calles. En 1783 por medio de ordenanzas se insistió en el cuidado de calles, y veredas. En 1861 se autorizó establecer vías públicas y por medio de contrato el empedrado de calles. En 1816 se dispuso estucar y blanquear los edificios. En 1960 se creó un fondo para la construcción y reconstrucción de pavimentos urbanos.

Mucho más se puede decir sobre los grandes cambios que ha tenido nuestra ciudad, simplemente en esta breve reseña se pueden visualizar algunos hechos, que han permitido que nuestra ciudad levantada a la falda de los Andes posea particularidades significativas, que le otorgan una identidad propia.