La palabra tiene el valor de la elocuencia y se despliega más allá del tiempo y el espacio monumental de los conceptos. De ahí, la necesidad de defenderla de la irracionalidad, del desorden e incoherencia y de los desvíos que disuelven el sentido y alteran el entendimiento llevando a una confusión intencional o despiadadamente torpe.

El idioma, mundo de las ideas hechas palabras, lengua de un pueblo o nación, o común a varios evoca hoy, en su día, a quien hiciera de las letras castellanas, medio de expresión. El 23 de abril coincide con la muerte del talentoso dramaturgo, poeta y novelista español, Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de la novela "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", considerada como la primera novela moderna de habla hispana de la literatura universal. Una obra ambiciosa, con una temática rica y variada, llena de humor y ternura y que consigue llegar y entretener a los más variados públicos.

Cervantes tuvo una vida azarosa de la que poco se sabe con seguridad. Nació en Alcalá de Henares (Madrid), probablemente el 29 de septiembre de 1547. Pasó su adolescencia en varias ciudades españolas y con poco más de veinte años se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto, donde comienza el declive del poderío turco en el Mediterráneo. Allí resultó herido y perdió el movimiento del brazo izquierdo, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto. En 1575, cuando regresaba a España, los corsarios le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Liberado por los frailes trinitarios, a su regreso a Madrid encontró a su familia en la ruina. Se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios.

Es posible que Cervantes empezara a escribir el Quijote en alguno de sus periodos carcelarios a finales del siglo XVI. Sin embargo, casi nada se sabe con certeza. En el verano de 1604 estaba terminada la primera parte, que apareció publicada a comienzos de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato. La narración parodia, a través del personaje que se ve a sí mismo como un caballero destinado a hacer justicia en el mundo, las novelas de caballería. Su escudero, Sancho Panza, representa inicialmente la inclinación por lo material, frente al idealismo de su amo. Sin embargo, a medida que avanza la novela, se percibe una fusión de cualidades y cómo, en definitiva, ambos comparten una ficción que los implica cada vez más.

La segunda parte apareció en 1615 con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. En 1617 las dos partes se publicaron juntas en Barcelona. Y desde entonces el Quijote se convirtió en uno de los libros más editados del mundo y, con el tiempo, traducido a todas las lenguas con tradición literaria.

La construcción de molinos de viento en España se remonta al siglo XVI. La aparición de estas enormes moles en medio de las grandes llanuras de La Mancha tuvo que impresionar y asustar a muchos incrédulos. Así se comprende que don Quijote creyera que se trataba de gigantes que agitaban sus brazos

Lo que sí resulta seguro es que Cervantes escribió un libro divertido, rebosante de comicidad y humor, con el ideal clásico de instruir y deleitar. Afirmó varias veces que su primera intención era mostrar a los lectores de la época los disparates de las novelas de caballerías. En efecto, el Quijote ofrece una parodia de las disparatadas invenciones de tales obras. Pero significa mucho más que una invectiva contra los libros de caballerías.

Entre otras aportaciones más, el Quijote ofrece asimismo un panorama de la sociedad española en su transición de los siglos XVI al XVII, con personajes de todas las clases sociales, representación de las más variadas profesiones y oficios, muestras de costumbres y creencias populares.

Muchos episodios del Quijote ejemplifican también al amor. El de don Quijote representa una concepción del amor caballeresco sustentada en la tradición del amor cortés. Por eso, antes de cada aventura, don Quijote invoca siempre a su amada Dulcinea y pide su amparo, porque ella es su señora y por ella se fortalecen las virtudes del caballero.

Don Quijote es también un modelo de aspiración a un ideal ético y estético de vida. Se hace caballero andante para defender la justicia en el mundo y desde el principio aspira a ser personaje literario. En suma, quiere hacer el bien y vivir la vida como una obra de arte. Se propone acometer "todo aquello que pueda hacer perfecto y famoso a un andante caballero".

El triunfo literario no libró a Cervantes de sus penurias económicas. Dedicó sus últimos meses de vida a Los trabajos de Persiles y Sigismunda (de publicación póstuma, en 1617). Murió en Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente.