Fueron tres los proyectos originales que presentó en 2002 la técnica universitaria en Turismo, Susana Navarro, al entonces subsecretario de Cultura y Turismo a cargo de la dirección provincial de Turismo: el de la Ruta del Vino "’Oeste” que incluía Rivadavia, Zonda y Ullum, el "’Este”, con Albardón, Angaco, San Martín y Caucete, y el "’Sur”, exclusivamente Pocito. Dadas las complejas circunstancias socioeconómicas de entonces en el país y la provincia, después de analizarlos y teniendo en cuenta que Navarro había diseñado estos proyectos bastante tiempo atrás, basándose en la sinergia que existe entre el turismo y las otras actividades económicas, sin concretarse por diversos motivos, la máxima autoridad del área decidió proponer la puesta en marcha del proyecto más pequeño, el de la Ruta del Vino Sur o sea del departamento Pocito.
Tal como lo señalaban los medios periodísticos de la época, la idea era que, más adelante, tras esta experiencia se siguiera con las dos rutas restantes, y para ello desde el año 2000, la Técnica citada tuvo entrevistas con el entonces presidente de la Cámara de Bodegueros de San Juan y paralelamente con los relevantes empresarios del sector, Rodolfo Nale (Fabril Alto Verde), Miguel Ángel Más (Champagnera Miguel Más), Miguel Navas (Viñas de Navas) y Eduardo Testa (uno de los propietarios de Viñas de Segisa). Los cuatro industriales mostraron un enorme entusiasmo y en base a sus dilatadas experiencias, sacrificios y profundos conocimientos en la materia, muy pronto empujaron la idea para concretarla. Destacó el empeño especial de Testa, que lamentablemente al tiempo falleció. Así, estaban unidos el sector privado y el Estado provincial, y al mismo tiempo los municipios, ya que el entonces subsecretario y Navarro, que continuó asesorando hasta el 2006 a los integrantes de este excelente producto turístico-cultural, visitaron a los intendentes de las zonas vinculadas a los otros dos proyectos, para imponerlos de estos propósitos. No sólo se incluía la visita a las bodegas propiamente dichas, sino también recursos como la parra centenaria en Rivadavia, que luego resultó quemada, el museo "’Manzini” de Zonda, visita a un viñedo en Ullum, establecimientos de empaque, artesanías, etc, con el fin de abrir el espectro temático de esta ruta. Se optó por comenzar con la del Sur y poner en práctica la difusión del producto, las posibilidades de multiplicar el consumo, con moderación en la mesa familiar y, en síntesis, transformar la Ruta en una herramienta clave para el posicionamiento de los vinos en el mercado. Como se expresaba en DIARIO DE CUYO del 5 de agosto de 2002, "’el circuito pocitano del vino aguarda al turista de todas las latitudes”, ya que desde el punto de vista turístico, se pretendió mostrar el "’ABC” de la vid y el vino a través de este recorrido, con su proceso industrial, salas de degustación y venta, a lo que se sumaban recursos humanos preparados para la atención al turista. Al comenzar se colocaron austeros carteles identificatorios del circuito y se implementó la difusión, tanto a nivel local como nacional. Paralelo a su crecimiento, la Ruta del Vino de San Juan participó de ferias, exposiciones y congresos.
La sucesión de autoridades fue provocando variaciones en la manera de presentar y difundir la Ruta y, primero con el ex intendente de Pocito, actual vicegobernador Dr. Sergio Uñac, que mostró gran interés, y luego con el secretario de Turismo y Cultura y actualmente Ministro del área, Dante Elizondo, se materializó un gran apoyo logístico. Han pasado 11 años de su creación en julio de 2002. Hoy la Ruta del Vino está en buenas manos y no hay dudas que nos sorprenderá aún más con un mayor crecimiento, en momentos en que el Turismo de la provincia destaca notablemente por su inversión y difusión en el sector, como merece la industria madre de todos los sanjuaninos.
(*) Periodista. Exsubsecretario de Cultura y Turismo y actual Secretario de Cultura y Turismo de la Capital.
