Este es un año muy especial en el ámbito de la Historia Argentina. El motivo es que tenemos un nuevo Bicentenario y es nada más ni nada menos que el Bicentenario de fallecimiento del creador de nuestra Bandera Nacional. Como también se cumplen 250 años de su nacimiento. Se trata de uno de los próceres de nuestra Independencia, el General Manuel Belgrano, quien fuera hijo de don Domingo Belgrano y Peri (Italiano) y de María Josefa González Casero, de ascendencia santiagueña. Belgrano, después de cursar el Real Colegio de San Carlos, fue a Europa a continuar sus estudios en Salamanca, Valladolid y Madrid. En 1792 se graduó de abogado en la capital de España donde al año siguiente recibió el nombramiento de secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires. En este cargo defendió la libertad de comercio, creó la Escuela de Náutica y de comercio, como también estimuló la agricultura. En 1806 y 1807 combatió contra los ingleses y tomó partido junto a Liniers y los criollos. Secretario de la Primera Junta de Gobierno, estuvo al frente de la Expedición al Paraguay y al Alto Perú. Es por eso que cada 3 de junio se celebra el Día del Soldado Argentino en su honor y para recordar la fecha de nacimiento del nacimiento del prócer, que fue en 1770. Aquella fecha, nacía el abogado, economista, periodista y militar Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (1770-1820), creador de la Bandera Nacional y triunfador en las batallas de Tucumán y Salta (1812-1813), el éxodo jujeño como también recordar a ese Belgrano que tuvo las derrotas de las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, que a pesar de eso no deja de ser un brillante militar. En ese sentido, cabe destacar que fue militar por necesidad de la patria y la situación que se estaba viviendo en estas tierras, no por carrera militar estudiada como si lo era el General José de San Martín.

Manuel Belgrano fue ante todo un intelectual de intachable integridad y firmes convicciones patrióticas, un trabajador desinteresado e infatigable al servicio del progreso del país y la educación de sus habitantes. Las circunstancias de la lucha emancipadora y su propia coherencia de pensamiento y acción lo abocaron, sin embargo, a asumir misiones militares para las que no estaba preparado, y en las que cosechó éxitos y fracasos.

La conmemoración fue sancionada mediante la ley Nº 24.323, el 11 de mayo de 1994. El artículo 3 de dice que "a los fines de esta ley, se considera "soldado sobresaliente", al ciudadano que, durante la prestación del servicio militar, primero obligatorio, después voluntario y ahora a todos los soldados que hacen y conforman el Ejército Argentino. Que se hubiera destacado por su moral, ética, espíritu de sacrificio, contracción al trabajo, camaradería y compromiso con los ideales republicanos, valores todos que identifican al General Manuel Belgrano. También por el artículo Nº 5 de dicha ley, se dispone la construcción de un monumento que oficializara la tumba del Soldado Argentino Desconocido.

Aprovecho esta situación para saludar a todos aquellos que cumplen con su rol y vocación de soldados, como así también los que estuvieron alguna vez en actividad y ahora por distintas situaciones de la vida están retirados. Ni qué decir por cierto de quienes combatieron heroicamente en la guerra de Las Malvinas entonces a todos les digo "Muy feliz Día del Soldado Argentino".

 

Oscar Ismael Poltronieri (2 de febrero de 1962) es el máximo héroe civil, vivo, que tiene la Argentina. Lo certifica una medalla conformada por una Cruz de Malta en la que brilla un Escudo Nacional y la leyenda "La Nación Argentina al heroico valor en combate", según la Ley 22 607 de 1982. Tras la Guerra de Malvinas, sólo 20 combatientes recibieron esta distinción, Poltronieri es el único conscripto.
Este soldado de origen correntino era el encargado de utilizar una ametralladora pesada MAG, como integrante del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 de Mercedes. Desoyendo la orden de retirada, se quedó combatiendo solo, de modo tal que permitió el repliegue de más de 100 soldados, incluido sus superiores. Disparó al enemigo e impidió avanzar a todo el dispositivo ofensivo británico durante más de 10 horas.

 

 

Por Martín Andrés Carelli
Profesor de Historia, docente de la UNSJ, miembro de la Junta de Estudios Históricos de San Juan