Aquel año de 1912 era presidente de nuestro país el abogado Roque Sáenz Peña, el cual ejerció su mandato desde octubre de 1910, hasta su fallecimiento a mediados de 1914. A los dos años de iniciado su presidencia aconteció una formidable rebelión agraria, de la cual se cumplen cien años, y que pasó a la historia con el nombre de "El Grito de Alcorta”. Fue una suerte de levantamiento rural que tuvo como punto de ebullición la parte sur de la provincia de Santa Fe, más precisamente la localidad de Alcorta y luego se desplazó a la parte sureste de Córdoba, norte de Buenos Aires, como así también hacia algunos puntos de Entre Ríos y la Pampa. La huelga se declaró en contra de la política agraria, la cual beneficiaba principalmente los intereses económicos de los grandes propietarios exportadores y a los británicos, en detrimento de los colonos. Sus demandas eran puntuales y claras: arrendamientos más baratos, elección de la máquina trilladora que les sea conveniente, que el porcentaje de la producción que le incumbe al patrón se conceda en chacra y no en los galpones del ferrocarril, ampliación de los contratos a 4 años como mínimo, entre otros pedidos más. El 25 de junio, en ocasión de reunirse una asamblea en la "Sociedad Italiana de Alcorta”, los colonos declararon una huelga por tiempo indeterminado, que se extendió por 4 meses. Cuenta el historiador Nicolás Gibelli, que ese domingo 25 de junio "la huelga fue propuesta por el chacarero Francisco Bulzani con estás palabras que sirven de síntesis de la situación: "no hemos podido pagar nuestras deudas y el comercio, salvo algunas honrosas excepciones, nos niegan la libreta. Seguimos ilusionados con una buena cosecha, y ella ha llegado, pero continuamos en la miseria…”. A este chacarero se le sumaron otras voluntades, como los párrocos del lugar, profesionales, comerciantes y grandes sectores populares. La huelga tuvo su saldo trágico, hubo muertos en los enfrentamientos, incluso un fusilado.

Se estima que cerca de cien mil personas participaron de la protesta, teniendo en ella gran protagonismo los chacareros, quienes por vez primera tuvieron un rol histórico. En realidad los prolegómenos de este suceso se iniciaron un año antes, cuando la cosecha se perdió casi en su totalidad, y si bien al año siguiente la cosecha se recuperó, sólo se beneficiaron los grandes propietarios, como los cerealistas que facturaban grandes sumas en la exportación, mientras que los chacareros soportaban una situación de miseria que se hacia insostenible.

A los cuatro meses de iniciada la huelga, algunos de los pedidos o reivindicaciones fueron escuchadas, no las principales. No obstante el "Grito de Alcorta" dejó su marca en la historia rural de nuestro país.