Octavio Gil en su obra titulada "Tradiciones Sanjuaninas" (Peuser 1948 ) inicia el libro, un importante aporte a nuestra historia, con un pensamiento de José Ortega y Gasset que dice lo siguiente: "El hombre que conserva la fe en el pasado no se asusta del porvenir, porque está seguro de encontrar en aquel la táctica, la vía, el método para sostenerse en el problemático mañana". En Buenos Aires hace dos domingos (Clarín 4/12/2016) se organizaron visitas gratuitas a 100 edificios antiguos de la capital. En San Juan nos van quedando pocos para mostrar. 

En realidad, no se puede permanecer distraído ante los graves destrozos que vienen sufriendo testigos invalorables de nuestro pasado, de nuestra historia. Me refiero al Estadio abierto del Parque de Mayo y a la ex Estación General San Martín. Provoca mucho dolor pensar que los niños de hoy y del mañana, sólo podrán guiarse por el testimonio oral de quienes pudimos o pudieron vivir lo que sucedió en esos lugares. Les dirán que hubo un Estadio que fue en su tiempo -principios del siglo pasado- la meca de todo deportista. 

Tratarán que imaginen a una multitud delirante aplaudiendo la entrada triunfante al Estadio, de aquellos gladiadores de la "Doble Calingasta", luego de recorrer kilómetros y kilómetros de piedras, baches y ríos desbordados, comandados por el mítico Hugo Blanco, hazaña que rememoró más cerca en el tiempo Vicente Chacay, Matesevach y otros. También se recordarán las finales de velocidad pura en el velódromo protagonizadas por "el Nilo" Giménez o los atletas compitiendo en sus distintas especialidades. 

Además recordemos que en la cancha que ya no está, jugaron los grandes equipos nacionales y nuestro seleccionado, campeón argentino de fútbol y que ahí se realizaban las fiestas de la Semana Sarmientina. El Estadio del Parque de Mayo fue inaugurado el 9 de julio de 1928, gobernación de Aldo Cantoni, "considerado uno de los más modernos del país, e iniciando juntamente con el Club Independiente de Avellaneda, la era de las tribunas de cemento". 

Otro golpe doloroso a la historia es el cercenamiento al que están sometiendo el entorno de la ex Estación del Ferrocarril San Martín, si se observa que lejos de escuchar el reclamo, por no decir desgarradora nota del arquitecto Jorge Cocinero Raed -DIARIO DE CUYO 19/11/2016- con quien coincido plenamente, se trabaja afiebradamente con un ejército de potentes maquinarias y numeroso equipo de operarios. Realizan lo contrario a lo solicitado directamente al Gobernador de la provincia que intervenga en la obra, más bien dicho que pare los trabajos. 
A propósito aportaré a lo dicho algunos párrafos de la nota de mi autoría publicada por DIARIO DE CUYO el 28/05/2016, tubulada "Colores de la Historia" referida a las obras encaradas por la Municipalidad de la Capital, gestión Marcelo Lima, de repintado del edificio para que luzca como lo vieron los sanjuaninos del siglo XIX. La inauguración de la Estación se produjo el 12 de abril de 1885 y contó con la presencia del presidente de la República, general Julio A. Roca, y del gobernador Carlos Doncel. 

Resulta fácil comprender la alegría de autoridades y pueblo por la llegada del ferrocarril a San Juan denominado entonces "El Andino", habida cuenta que no se contaba con un aeropuerto o una terminal de ómnibus. Era el único medio que nos unía con el resto del país. En esa playa ahora totalmente destruida se inauguró, con tal motivo el 19 de abril, la "Exposición General de Productos Regionales", es decir todo el potencial económico de San Juan. En ese lugar corrió sangre de sanjuaninos consecuencia de las desavenencias políticas e intervenciones federales de la época cantonista. 

Ahora hay un lago en el sitio que unía a los sanjuaninos por la tristeza de las despedidas y la alegría de los reencuentros con los seres queridos. Con todo respeto diría a los autoridades municipales de la Capital y de la Gobernación, que la historia llegó antes de su llegada al poder y que con la inauguración de un edificio no se termina el pasado. Me imagino los romanos ver cómo se demuele una parte del Coliseo, para que no impida la visión de una obra construida alrededor. 

Hay que dejar a la historia que continúe enseñando lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. No olvidar que también el pasado es "el paisaje". 
 
 
Por Carlos H. Quinteros, Periodista. 
 

El Estadio Abierto en sus épocas de gloria.