La marcha de la economía, hacia mediados de este año, muestra una caída de la inversión en algunas regiones, mientras que el consumo se sostiene en las grandes ciudades, según el informe mensual del Programa de Análisis de Coyuntura, de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Esto ahonda los problemas de pobreza e inequidad, alcanzando la primera a un 30% de la población, en tanto que la recesión impacta más en la Región Centro, donde existe una sostenida caída de la oferta de transables. Es decir, en la producción de carne, leche, trigo, maíz y oleaginosas, con incidencia en el comercio y la economía, generando recesión regional. Por su parte, la economía mundial se mueve al compás de los Estados Unidos, donde se observan algunos cambios en la gestión y en los anuncios de estrategias del nuevo gobierno. De avanzarse en estos cambios, se estaría gestando, a partir de la crisis, un nuevo rol del Estado en el capitalismo norteamericano, con más compromiso social, más gasto hacia los pobres, menor gasto en armamento y mayores impuestos para los segmentos más ricos de la población. En cuanto a la situación de las economías regionales, el informe de la UCA afirma que la percepción de la recesión es diferente según desde donde se la mire.
Para el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la economía crece al 2,5%, y para el estudio privado OJF cae al 3% anual. Una de las causas de estas visiones disímiles, más allá de los problemas de credibilidad del Indec, es el diferente impacto geográfico. La recesión es más profunda en el interior-Centro, en las zonas productoras de bienes exportables. Asimismo, los indicadores de consumo, ventas de supermercados, patentamientos de autos, y pobreza, indican mayor impacto recesivo en la región Centro del país, mientras que es menor en la Patagonia, en Cuyo y en las grandes ciudades como Capital Federal, donde hay mayor capacidad de consumo.
Evidentemente, faltan reflejos del Gobierno nacional frente a la crisis para impulsar iniciativas más innovadoras y no tan voluntaristas como casi todas las anunciadas hasta ahora. La manipulación del índice de actividad no ayuda a ver la profundidad de la recesión y reconocer que cuando la desconfianza crece actúa como un depredador del sistema productivo.
