Las posibilidades de que nuestra provincia se convierta en un polo de producción de semillas de alta calidad, actividad con la que se lograría una efectiva diversificación de la economía, es un factor que se viene gestando paulatinamente desde hace casi una década, período en el que el crecimiento en este rubro ha sido notable. No obstante hay que seguir por esta senda para alcanzar niveles de liderazgo que hagan posible que la provincia, en un futuro próximo, se distinga a nivel nacional e internacional, a fin de consolidar el crecimiento productivo acompañado de una permanente mejora en su calidad.

Es conocido que San Juan ofrece para la producción de semillas, bondades climáticas y la posibilidad de contar con suelos apropiados y capacidad técnica y científica para garantizar el desarrollo biotecnológico requerido.

El nivel de éxito alcanzado se ha logrado gracias a la suma de esfuerzos de todos los sectores involucrados.

Lo que se ha hecho hasta ahora en relación a la producción semillera, por parte del sector privado, es ampliar la comercialización de semillas de hortalizas, por ejemplo de variedades de cebollas tardías, que parten desde San Juan, hacia las grandes zonas de producción de bulbos, como el Sur de Buenos Aires, a localidades como Pedro Luro, Buratovich y Villalonga, entre otras, donde se ubican los miles de kilos que abastecen las más de 20.000 hectáreas que allí se siembran.

También se dirigen al Norte argentino abasteciendo a Santiago del Estero (Loreto, Fernández y La Banda), Tucumán y Salta, siempre con variedades tempranas para varios miles de hectáreas de superficie.

La comercialización también incluye semillas de zanahorias de distinto tipo, variedades de lechugas, zapallos, porotos, acelgas, espinacas, arvejas, habas y un extenso número de hortalizas.

Un hecho para destacar es la acción de Fecoagro Ltda. de obtener colecciones de semillas para las temporadas otoño-invierno, y primavera-verano, en sus diversas cooperativas y grupos pre-cooperativos, que son distribuidas luego en escuelas albergues, barrios e instituciones con fines sociales para la alimentación básica de la familia, en coordinación nacional con el Programa Pro Huerta.

Las alfalfas también tienen su lugarcito en la producción local y luego de varios años están volviendo a aparecer lentamente, con distintas empresas y variedades a las de hace una década atrás, pero con fuerza por la demanda existente en el mercado de los forrajes.

Los productores privados, tanto los grandes como los medianos, han levantado galpones de procesamiento, en un total de 20 en 10 años. Esto muestra la seriedad con que se está encarando la actividad. Máquinas limpiadoras y clasificadoras, envasadoras, empacadoras, y otras modernas separadoras colorimétricas integran el equipamiento actual de estos sitios de limpieza.

Las firmas exportadoras ya se están sumando a este proceso, iniciándose en la producción difícil y riesgosa de híbridos, con polinización dirigida en muchas de las especies, y agregando más de 10 especies a las ya conocidas en la provincia anteriormente.

A los productores pequeños se los ve trabajar en cooperativas o grupos, buscando en la asociación la posibilidad de mantenerse en un mercado de buenas ventas, pero muy oneroso por la necesidad de maquinarias para todas las labores del ciclo y además, por la importante rotación de tierras que son necesarias.

Respecto al sector público también se destacan algunos hechos como la modernización del Instituto Hortícola Semillero, con la ampliación del laboratorio de calidad de semillas, y la construcción de los nuevos de nematología y fitopatología, con el Proyecto de Fortalecimiento de la Cadena de Semillas que lleva adelante el Prosap para obtener simientes en nuestra provincia.

Se suman hechos que nunca se hubieran imaginado los pioneros de este fino trabajo de campo, tanto en Pocito como en Iglesia y otras zonas, que es el hito de contar con la sede de la Delegación Regional del Inase (Instituto Nacional de Semillas) en San Juan, al que se ha sumado, con oficinas nuevas inauguradas recientemente frente a El Palomar, la Delegación Regional del SENASA, donde se certifican todas las plantaciones respecto a su sanidad.

A todo esto se suma la conformación de Asprosem (la Asociación Sanjuanina de Productores de Semillas) que desde 2008 viene trabajando mancomunadamente y que redactó y elaboró con apoyo oficial la Ley Provincial de Semillas que controla y fiscaliza el accionar de la actividad.

Todo ésto ofrece una excelente perspectiva para una actividad que está alcanzando un prestigio propio y un sello de identidad al que podemos mencionar como "semillas sanjuaninas”.