La lucha contra el cáncer, en sus distintas formas de manifestarse, es una de las más apasionadas búsquedas de solución por parte de la ciencia médica en todo el mundo y, merced a este tesón, se lograron avance significativos incluso con la desaparición de la enfermedad en muchos casos mediante tratamientos oportunos.
Esta búsqueda constante ha subido un nuevo escalón con el empuje de científicos cordobeses que han desarrollado una nueva forma de suministrar la droga contra el cáncer de mama. La fórmula exitosa por ahora es experimental sobre el trabajo en animales, pero con la aplicación de la nanotecnología cumplieron dos objetivos fundamentales: reducir los efectos colaterales en los tratamientos y, además, lograr una mayor efectividad, porque el fármaco va directamente al tumor.
La innovación, en etapa de prueba, fue desarrollada por un equipo de científicos del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de la Provincia y del Conicet, con la colaboración de profesionales de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Las pruebas realizadas en el laboratorio permitieron encontrar el vehículo apto para transportar una de las drogas más usadas en la quimioterapia contra el cáncer de mama (Placlitaxel) hasta el tumor, que es donde debe liberarse para actuar con mayor efectividad.
Hasta ahora los mayores avances en el tratamiento del cáncer de mama se habían conseguido en los Estados Unidos, donde la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó para la venta una nanoestructura de albúmina que actúa como transporte de la droga en el torrente circulatorio. Pero tiene efectos colaterales negativos y, además, la droga presenta la dificultad de no ser insoluble en agua por lo que se debe recurrir a diluyentes que reducen su efectividad.
A diferencia de ello, el trabajo de los científicos cordobeses es superador porque el medicamento queda más estable y prolonga su vida útil, lo que significa mejores resultados. La innovación consiste en haber logrado que el grupo de moléculas (micela) sea el vehículo para llevar la droga por el torrente sanguíneo sin que haya derrames ni efectos secundarios, y llegue al tumor para atacarlo directamente.
Es de esperar que los últimos pasos, para que la aplicación llegue al mercado, se cumpla igualmente exitosa.
