El pueblo griego vive horas dramáticas en medio del caos económico y debe decidir hoy su futuro en un referéndum, eligiendo entre dos demonios: el "Sí", aceptando las durísimas condiciones que demandan los acreedores internacionales para ampliar el rescate financiero, o dar un "No", lo que significa quedar a la deriva como nación. Es decir sufriendo una de las peores crisis económicas de la era moderna que ha dejado a uno de cada cuatro trabajadores sin empleo, esquilmado las jubilaciones y los sueldos y alimentado la inestabilidad política.
El Gobierno de izquierda, encabezado por el primer ministro Alexis Tsipras, ha instado a votar "No", a lo que califica de chantaje de los acreedores a la vez de aclarar que en esta votación no está en juego la salida de Grecia de la eurozona, sino si se acepta el acuerdo insostenible que se ofrece, a la vez de advertir que una salida de la moneda única europea tendría impredecibles consecuencias no sólo para Grecia, sino para Europa y la economía mundial.
Se estima que Grecia representa apenas un 2% del PBI de la zona del euro, pero su salida supondría un revés inmenso al prestigio del gran proyecto europeo de integrar a sus naciones en una unión que se suponía irreversible.
Las encuestas de opinión dan una ligera ventaja al "Sí", a favor de aceptar los términos del rescate, que en el "No" lo señalan como una forma de aceptar la esclavitud eterna, pero tampoco ven otra salida en el horizonte de la compleja polarización en que se encuentra atrapada la ciudadanía helena. Esta consulta democrática no es sólo un problema griego sino de la eurozona como modelo de integración regional y particularmente del Fondo Monetario Internacional, que como en la crisis argentina, sus fórmulas echan más nafta al fuego y luego los aprietes se atenúan, cuando el caos es irreversible. Es que los organismos multilaterales de crédito siguen al margen de la historia y erosionando el sistema republicano.
Por eso en Grecia la renuncia de Tsipras para formar un gobierno transitorio de "salvación nacional", o directamente adelantar comicios generales, son los escenarios políticos previsibles que pueden surgir este domingo con un pronunciamiento de una responsabilidad tan grande para el ciudadano, porque se le plantea la opción de votar al más malo o al peor.
Es que sea cual sea el resultado de esta consulta, el calvario de la inestabilidad económica y política que padecen los ciudadanos griegos desde hace seis años continuará, y por mucho tiempo.
