Entre 310 y 250 aC vivió el esplendente poeta griego Teócrito, cuyos "30 Idilios” ejercieron gran influencia en la literatura occidental. En el seno de una civilización refinada -tal entonces la de Grecia-, su añoranza del vivir sencillo, en inmediatez con la Naturaleza, lo llevó a producirse en poemas de superior lirismo, exponentes de una nueva poemática sensitiva que lo constituyó en creador de un género que -como título de algunos de sus idilios- él mismo diferenció como "bucólico o pastoril”, llegando hasta nosotros a través de más de dos mil años.
Esa bella manera de poetizar fue realzada con singular maestría -doscientos años después- por el también espléndido poeta latino Virgilio (70 a 19 aC), quien profundizó la poesía bucólica, dilatando el etéreo alcance de aquella al acercarla -en una actitud de mayor realismo- a una acaecedera interrelación naturaleza humana-entorno natural.
"Regresamos” desde la luminosa antigüedad -a la que "fuimos” para usarla como una correlación simple con nuestra actualidad poética- y aquí, en este bullente ahora, en un ambiente de alto nivel cultural, nos permitimos atinar con la carismática presencia de Jorge Leonidas Escudero, señor en individualidad, señor en poesía, penetrante atisbador de la complexión psíquica del ser humano, y coruscante "espécimen sapiens”, cuya proliferación de desconocidas imágenes poéticas lo llevó a convertirse en sumo creador de una dialogante poemática de innata lingüística, única en su especie con extrañas figuras de dicción que creemos inhallables en otros confines literarios.
Personas como Escudero son grandes personas -adjetivo delante-, por lo tanto su proyección metafísica tiene, por lo menos, que igualar a su proyección creadora, es decir, se debe proyectar en importancia, dotes, aptitudes y talento superando a lo común de las gentes.
Compulsivo en su acción de crear, Escudero ha devenido en grande, con la grandeza humana de haberse perpetuado a sí mismo en su contundente obra, entregada a nos con la pudicia de un lenguaje apocopado y doliente, a la vez incitante y picaresco, a la vez entrañable y veleidoso, que se amalgama en cada línea con el alma de su autor.
Esa permanente actitud señera de Jorge Leonidas Escudero -evolutiva y "humanamente humana” en la notabilidad de su hacer de vate- tiene todos los tintes necesarios para que podamos ubicarla en un desapasionado y reverencial acercamiento con las personalidades de Teócrito y de Virgilio. Cada uno de ellos, individualizados en sus respectivas atinencias ecológicas, suscitan consonancia en la ultranza de sus espíritus privilegiados, al dejar traslucir valores -indiscutibles en verticalidad- ante el enjuiciamiento de tres sociedades disímiles, donde la práctica de reconocimientos se verifica por notoriedad de altos merecimientos, en quienes, solos y de por sí, pueden ostentarlos.
La exquisitez de la poesía de Teócrito y de Virgilio -que con su creatividad establecieron un paralelo clasicismo literario- no aparece -no puede existir- en la poesía de Escudero, al marcarse este renuente a cánones poemáticos preexistentes, en cuanto se presenta con una autentica -y autóctona- jerarquía como manifestación espontánea, limpísima y transparente, de sus inobjetables calidades poéticas.
El título de "doctor honoris causa” que en 2006 otorgó a Escudero la UNSJ -único entregado a un sanjuanino-, lo eleva y ubica -dentro de su "métier”- a la altura de personalidades que también recibieron esa distinción de la Alta Casa de Estudios, tales como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Evo Morales, por tan sólo nombrar a tres conocidos. Esto sólo ya da a Escudero categoría de excepcional, como preciso interpretar de ese honor.
La revista cultural "Ñ”, editada semanalmente por diario Clarín, muestra en la portada de Nro. 397, del 7 de mayo pasado, una foto cromática de Escudero, acompañada de estas palabras: "La obra completa del sanjuanino Jorge Leonidas Escudero consagra a un gran poeta.” (Ser un gran poeta equivale a tener grandeza). En su interior "’Ñ” publica un extenso artículo a dos páginas, de Rodolfo Edwards -de la planta cultural de la revista-, a raíz de haberse editado el libro "Poesía completa”, antalogía de Ediciones en Danza presentada en San Juan el 16 de abril próximo pasado.
