Von Ahn, un científico y emprendedor guatemalteco de 34 años, es un innovador de talla mundial que ha vendido sus inventos a Google. Entre otras cosas, inventó esas fastidiosas cajitas con letras distorsionadas que aparecen en la pantalla de la computadora cuando uno compra entradas para un concierto o accede a sitios web que quieren asegurarse de que uno es una persona, y no una máquina. El sistema de autenticación, conocido como CAPTCHA, es usado diariamente por alrededor de 180 millones de personas en todo el mundo.
Pero ese fue apenas su primer invento, cuando tenía 22 años. Tres años más tarde, tras obtener su doctorado en ciencias de la computación en la Universidad Carnegie Mellon, de Pittsburgh, Von Ahn y otro estudiante de esa universidad desarrollaron RE-CAPTCHA, versión mejorada de la prueba de autenticación. Von Ahn y su socio se la vendieron a Google por una suma millonaria no revelada.
Conversé extensamente con Von Ahn acerca de su carrera, su último proyecto "un sistema de aprendizaje de idiomas gratuito llamado Duolingo” y sobre lo que deben hacer los países latinoamericanos para producir más científicos de nivel mundial.
Me contó que se fue de Guatemala a los 17 años para estudiar en Duke University, porque en ese momento no había en su país universidades con buenas carreras en matemática. Aclaró que no ocurre lo mismo en otros países latinoamericanos más grandes, donde desde hace tiempo hay buenas instituciones científicas y un creciente interés por la innovación.
"Todo lo que hice podría haberlo hecho en México, Brasil o Argentina”, me dijo Von Ahn, refiriéndose a los programas de computación que inventó. "Lo que más necesita Latinoamérica es una cultura de emprendimientos.”
Duolingo, la empresa de aprendizaje de idiomas gratuito por Internet, ya ha sumado 25 millones de usuarios desde su lanzamiento a mediados de 2012. Aunque hay muchos sitios de aprendizaje de idiomas, Duolingo es uno de los pocos que ofrece cursos gratuitos.
¿Cómo se financia la empresa, si los cursos son gratis?, pregunté. Resulta que Duolingo se financia vendiendo las tareas de sus estudiantes. Von Ahn explicó que inventó un sistema por el cual Duolingo les da a los estudiantes documentos para traducir como parte de su tarea. Más tarde, los estudiantes comparan sus traducciones y, por medio de un proceso colaborativo eligen la mejor versión final, que Duolingo vende a empresas como CNN, para sus sitios web en varios idiomas. "Usualmente, un traductor profesional cobra 10 centavos de dólar por palabra, mientras que nosotros cobramos unos 3 centavos por palabra”, dijo Von Ahn.
