El senador Roberto Basualdo y el gobernador José Luis Gioja se conocen desde hace mucho tiempo. Tanto que ninguno se acuerda ya cuándo fue la primera vez que se vieron. Los unió el peronismo, el mismo que hoy los tiene alejados. Ayer mantuvieron un encuentro de unos 40 minutos en la casa del mandatario en el que hablaron del accidente de Gioja, de los problemas de la provincia y de política, como corresponde a dos hombres que desde hace muchos años lideran el oficialismo y la oposición en San Juan. Se mostraron las cartas, se podría decir, aunque como buenos estrategas también se guardaron cosas, según confiaron ambos a este periodista. Lo más claro fue que ninguno de los dos descarta competir en 2015 por la gobernación de la provincia, claro que tienen juegos distintos. Gioja debe averiguar primero si puede hacerlo, y Basualdo tiene que definir su alineación nacional, cuestión que lo tiene a mal traer por estos días. Otros jugosos datos: Gioja tiene oportunidad de conducir el PJ nacional, pero prefiere recuperarse del todo y escarbar en otras posibilidades. Gioja invitó a Basualdo a volver al peronismo, pero el senador dijo que por ahora no. Si la política es un juego de ajedrez, podría decirse que el partido de ayer terminó en un amable empate.
Del mitin surgió una confirmación a algo que muchos sospechan: Gioja tuvo efectivamente oportunidad de conducir el PJ nacional, pero prefirió dejar pasar la mano por los problemas físicos que lo aquejan. Y todavía tiene esa chance, se desprendió de la charla de ayer. ¿Lo hará? Parece que no, porque la conducción del PJ nacional ya parece tener nombre: Eduardo Fellner. El gobernador jujeño, con quien Gioja mantuvo un encuentro -aunque el sanjuanino lo siga negando- hace algunos días en la vieja casona de avenida Libertador y Paula Albarracín de Sarmiento, gozaría de consenso para conducir la amalgama del peronismo. No se puede afirmar que es Gioja quien lo patrocina, pero sí se puede decir que no le parece mal. Como ya se ha dicho en estas columnas, Gioja está jugando un rol de aglutinador de las diferentes facciones internas peronistas y tiene por estas horas una inusual respuesta positiva de los distintos sectores del PJ. Es más, hace pocos días viajó a Córdoba para pasar un tiempo con su hija Flavia y aprovechó el día para dialogar con el jefe de esa provincia, José Manuel de la Sota, a quien Gioja ya invitó a volver. El sanjuanino no quiso decir cuáles fueron los términos de esa conversación, porque sabe que dispersar esa información sería como traicionarse a sí mismo, pero sí dejó filtrar que había charlado. Si la conversación hubiese sido negativa, ¿la dejaba trascender?
Gioja observa que tiene más oportunidades en Buenos Aires que en cualquier otro lugar, aunque no descarta nada. Le dijo a Basualdo ayer que +Ni+, cuando surgió hablar de política y de lo que puede hacer él en 2015. Esa respuesta es dejar abierta la posibilidad a quedarse y competir por cuarta vez, por qué no, si es que está habilitado a hacerlo. La reforma que hizo para su tercer mandato puede servir para encarar el cuarto, dicen algunos que están alrededor del mandatario. Y otros, a su vez, lo rechazan. Será un tema que deberá resolver la Justicia, seguramente, aunque para ello falta una eternidad todavía.
A su vez el senador tiene muchos problemas que resolver. Dicen en su entorno que esta vez quiere jugar en serio por la gobernación de San Juan. Ayer en Radio Sarmiento escapó a las preguntas sobre una candidatura suya en 2015, apelando a su viejo manual de gambetas: +El que esté mejor posicionado, ese será+, contestó. Y nombró a Marcelo Orrego, uno de sus mejores alfiles como candidato. El joven intendente de Santa Lucía está pasando sin pena ni gloria por un departamento difícil de gobernar, lo que no es poca cosa en estos tiempos. Goza de una excelente imagen positiva y muy baja negativa, aunque el nivel de conocimiento no es el ideal, según varios encuestadores. Si lo que quiere Basualdo es disimular sus ganas, no parece una mala estrategia mencionar al santaluceño. Se verá. Por ahora, todos lo miran a él, no a Orrego.
El otro drama del senador son los socios de Compromiso Federal. Eduardo Cáceres, del Pro, ya le ha traído algunos dolores de cabeza. Al abogado le dijeron en Buenos Aires que Basualdo tiene que dar señales hacia ellos, sino, esa amistad no sirve, y le bajaron línea para apartarse por algunos días. Cáceres nunca hubiese llegado solo a ser diputado nacional y en el Frente todos lo saben. El problema es que en Capital Federal parece que olvidan rápido. Basualdo ha visto esa actitud -la de Cáceres- como una traición, ya que todavía no define alineación nacional y cree que lo del Pro es apresurado. El senador coquetea con Sergio Massa, es cierto, pero de ahí a firmar hay un largo trecho todavía. Si se piensa en frío, el candidato natural de Basualdo es el exintendente de Tigre, pero falta mucho. El drama mayor del sanjuanino es que Massa y Macri están cada vez más lejos. Y, para colmo, ayer Gioja le dijo que no cree que Massa termine jugando una interna en el peronismo y que en la Rosada suponen que el tigrense irá por fuera como candidato a Presidente o, en su peor escenario, como postulante a gobernar la provincia de Buenos Aires. Sumado a todo ese teatro, Emilio Monzó, el ministro de Gobierno de Macri el la Ciudad de Buenos Aires, y un viejo conocido de todo el peronismo nacional, vino a San Juan esta semana a ponerle la coronita de Gobernador a Cáceres, incluso sin que nadie le preguntara, lo que cayó mal en líneas internas del basualdismo donde Basualdo es, obviamente, el candidato indiscutido. ¿Qué dicen los otros socios? Todos están con Basualdo. Enrique Conti, que sigue muy de cerca a Rodolfo Colombo y viceversa, piensa que es la única forma. El líder de Actuar habla de lo mismo. Para Mauricio Ibarra, que está trabajando en el Congreso junto al senador, hablar de ello es una obviedad. Ellos, más Producción y Trabajo, ven en el empresario la carta fuerte para apostar en 2015. Y el senador no lo descarta, para nada. Esas ganas de los socios de Compromiso Federal podrían transformarse rápidamente en un problema. ¿Por qué? Todos le dicen que sí porque a ellos les facilitaría la tarea. Cada uno tiene intenciones distintas y todos quieren a Basualdo a su lado. La imagen, los fondos de campaña, la estructura, todo les sirve. Será el senador quién deba ponerles límites entonces. Gioja, luego de la charla de ayer, también piensa que Basualdo quiere jugar. Lo invitó a volver, pero el legislador no se ve al lado de Cristina Fernández, y sabe que Gioja no pegará el salto. La respuesta fue +por ahora no+.
El diálogo entre estos dos líderes políticos de la provincia es más que correcto. Ninguno atina a golpear al otro porque ambos se sienten cómodos con el rol que ocupan. Esa armonía se viene manteniendo desde hace algunos años, a pesar de estar en veredas distintas. La política nacional los ha separado, pero no los ha peleado. Basualdo supo ganarse un lugar y ha sido coherente entre lo hablado y lo hecho. Nunca tuvo perfil de peleador porque no se siente cómodo en él. Muchos le reclaman más dureza en el trato hacia Gioja, pero él prefiere seguir en la misma línea. Y Gioja ya no se pelea con nadie, porque a todo le encuentra la vuelta. Es en vano pedir sangre entre estos dos dirigentes políticos, porque no la habrá, al menos por ahora. En el encuentro de ayer mostraron sus cartas, pero no las principales. Habrá que estar atentos porque de esa reunión seguro saldrá más información.

