La decisión del presidente Barack Obama de declarar la semana del 11 al 17 de abril como la "Semana Panamericana" fue un gesto muy bonito, pero ya es hora de que Obama pase de las palabras a los hechos, y tome medidas concretas para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica. Es cierto que Obama tiene que lidiar con asuntos más urgentes: La economía todavía está débil, los terroristas de Al-Qaeda pueden atacar en cualquier momento y afronta guerras costosas en Afganistán e Irak.

Obama se haría a sí mismo y al país un gran favor si prestara más atención a los vecinos. Ya pasó un año desde que anunció "un nuevo compromiso" regional en la Cumbre de las Américas, en Trinidad el 17 de abril del 2009, y su gobierno no tiene mucho que mostrar. Se espera que impulse la reforma inmigratoria: prometió en campaña una nueva ley de inmigración "en mi primer año en la presidencia". Probablemente haya puesto toda su energía para que se aprobara la reforma del sistema de salud antes de embarcarse en el tema inmigratorio.

También deben aprobarse los acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá, firmados por su antecesor. Obama instó en su discurso al Congreso el 27 de enero a que los ratifiquen y los conviertan en ley, pero no hizo un esfuerzo serio para ganar la aprobación parlamentaria.

Reducir los subsidios agrícolas y sobre todo eliminar el arancel de 54 centavos de dólar al etanol de caña de azúcar de Brasil, que es mucho más barato y ecológicamente viable que el etanol de maíz de EEUU, lo que sería una gran ayuda tanto a los productores sudamericanos como a los consumidores estadounidenses.

Falta renovar el acuerdo que permite a los camioneros mexicanos entrar en EEUU, tal como señala el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). El secretario de Transporte, Ray Lahood, dijo el mes pasado que se está "finalizando un plan", pero según la agencia Reuters "aún no se avista" una solución del conflicto.

Lanzar acuerdos hemisféricos en educación y salud: ayudaría a aumentar el número de estudiantes latinoamericanos en las universidades estadounidenses, muy por debajo del número de estudiantes asiáticos, y facilitaría que los seguros de salud de EEUU paguen a los pacientes estadounidenses que se atiendan en hospitales latinoamericanos. Un acuerdo de turismo médico y de jubilación con países de la región reduciría los costos médicos en EEUU, que son hasta un 70% más bajos en Latinoamérica y, al mismo tiempo, significaría un enorme beneficio para las industrias de la salud, el turismo y las propiedades inmobiliarias en la región.

Mi opinión: Obama merece crédito por proponer una "sociedad de iguales" con los países latinoamericanos y por dejar atrás la arrogancia política de su antecesor, George W. Bush. Y ha hecho algunos gestos importantes, como el levantamiento de las sanciones a los viajes y los envíos de dinero a Cuba, y admitir que gran parte del narcotráfico y la violencia en México se deben al consumo de drogas y al tráfico de armas de EEUU. También reaccionó rápida y generosamente tras el terremoto de Haití. Pero su postura hacia Latinoamérica, debió tener fecha de vencimiento de un año, y ese plazo ya venció.