Diferentes versiones mencionan al 9 de junio como Día del Geólogo al establecer que en esta fecha se reunieron profesionales argentinos con el fin de organizar una entidad profesional que los agrupe con carácter nacional. El año es incierto, algunos testimonian a 1945, otros a 1948.
Este sentimiento nacional comienza allá por 1945, cuando egresan las primeras promociones de geólogos argentinos de las universidades de Buenos Aires, La Plata, Córdoba y como necesidad de distinguirse de los profesionales "naturalistas” extranjeros que llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX.
Otra versión establece que el 9 de junio recuerda a tres geólogos de Fabricaciones Militares que mueren en la Provincia de Salta en 1945 al desbarrancarse el vehículo en el que iban a cumplir con sus tareas.
Independiente de cual sea la versión correcta y el detalle de cada una, lo cierto es que el 9 de junio se celebra en nuestro país el Día del Geólogo y como tal, pasa a formar parte de la larga lista de conmemoraciones, aniversarios, y días de…
En éste año del Bicentenario, y en esta fecha en particular considero oportuno resaltar la importancia de la profesión dentro del contexto social en que nos encontramos. Debido al marco geográfico que rodea al profesional de San Juan, rodeado de montañas, y al marco histórico minero que tiene de antecedente, es de imaginar que nuestra especialidad, si se le quiere asignar un nombre, es en realidad la minería y dentro de ella, se destaca su labor en las etapas de exploración, prospección; a modo simple: en la búsqueda de recursos naturales que son materia prima de las diferentes necesidades del ser humano al desarrollarse en sociedad, desde el cemento para su casa hasta el anillo con el que lo cazan.
Pero, lamentablemente, por esa necesidad de algunos de agrupar las cosas y generalizar, la de otros de provocar conflictos y dividir, la de otros tantos de usar en beneficio propio la confusión que genera la opinión con desconocimiento, es que hoy se habla con soberbia de: "mineros” y "antimineros”, y esa división y ese "anti”, también se traslada a las profesiones; lo peor de todo, es que aquellos que se declaran antimineros se creen ambientalistas por añadidura y no por convicción ni acción ni formación.
Hoy, como geólogo, me enorgullece la formación universitaria que recibí de la mano de grandes como el Dr. Aparicio, el Dr Olivieri, el Dr Zambrano, la Dra Bercowsky, por citar solo algunos; si es digno de mencionar que los primeros profesionales tenían una formación "naturalista”, y una salida al campo con ellos implicaba hablar -aprender de los procesos geológicos, las rocas, los minerales, y también de la jarilla, del clima, del hielo, del baqueano, del vino, del mate, del ser…; por lo tanto a partir de esa visión integradora, con el tiempo, el profesional de la geología no puede traicionar el acuerdo tácito que ha asumido con la Tierra y con la vida, desterrando de su pensamiento algunos verbos como: contaminar, envenenar… .
La herencia profesional geológica, se remonta y responsabiliza a Domingo F. Sarmiento, que cuando asume la presidencia de la Nación, crea la 1ra. Escuela de Minería del país en la provincia de San Juan y auspicia la venida de grandes geólogos e ingenieros de minas, principalmente de Alemania, como Stappenbech, Groeber y Hoskold. También a él le debemos la 1ra. investigación sistemática del suelo argentino, cuando crea la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Córdoba y cuya cátedra de Geología le confía al Dr Alfredo Stelzner; a su sucesor, Luis Brackenbuch le debemos el primer Mapa Geológico del país.
Como vemos, los profesionales de la Geología, también formamos parte de la historia de nuestro país y el papel destacado alcanzado por esta ciencia en la vida moderna, lamentablemente poco conocido por el público en general, se comprende cuando tenemos en cuenta que los minerales, metales, combustibles, agua subterránea, etc. son las bases sobre las cuales se apoya el desarrollo industrial de un país, siendo los geólogos los encargados de localizar estas riquezas y a partir de allí, generar un movimiento del que se verán beneficiados económicamente una cantidad importante de profesiones e industrias afines, auxiliares y por que no también, oportunistas de época.
