Así como en alguna ocasión fue el "ni, ni” para definir al grupo etario de jóvenes que ni estudian, ni trabajan, ahora se le llama "generación milenio” a los profesionales de entre 25 y 35 años, formados con la cibernética, que poseen características bien definidas, que se deben interpretar para lograr su inserción en los ámbitos que se los requiere.

Los sociólogos señalan que de esta generación presenta algunos problemas de comportamiento, al haber recibido una educación basada en la sobreprotección de los progenitores, a tal punto que en su mayoría todavía viven con ellos. También se caracterizan por vivir encerrados en sí mismos, por la nueva tecnología, como Internet, las redes sociales, y los celulares con whatsapp.

Muchos son codependientes de sus padres, familiares y sus amistades y se han educado más con el corazón y los sentimientos a través del cine y la televisión. Además es frecuente que tengan poco orden, sin códigos ni reglamentos. Para la difícil tarea de insertarlos en los medios laborales, prestigiosos psicopedagogos latinoamericanos han estudiado este fenómeno, llegando a la conclusión de que deben recibir instrucciones claras y precisas ayudándoles a fijar metas concretas a corto y mediano plazo, con continuidad, y siguiéndoles de cerca. También proyectar con ellos su rendimiento laboral, pero de modo flexible y brindarles con más frecuencia reconocimientos, estímulos e incentivos no necesariamente económicos.

La conclusión a la que llegan los especialistas es que esa brecha generacional, aparentemente infranqueable, tiene muchas y prácticas soluciones que giran alrededor del entendimiento y su debida capacitación.