Un estudio realizado a nivel mundial acaba de revelar que la exposición a la contaminación del aire durante el embarazo está asociada con un retraso del crecimiento fetal. Es decir que las madres expuestas a la polución tienen mayores posibilidades de que sus niños, al nacer, sean más pequeños de lo normal.

La investigación se basa fundamentalmente en los efectos del dióxido de nitrógeno (NO2), que procede de la emisión de los motores de combustión interna de los automotores y que cada vez se concentra más en las zonas urbanas afectando a sus pobladores. El estado de las unidades respecto del funcionamiento de sus motores es determinante en los niveles de polución que se registran.

El estudio realizado por CREAL (Centro de Investigaciones en Epidemiología Ambiental) y publicado en la revista científica Environmental Health Perspectives, dice que si bien los efectos nocivos de los gases de los automotores han sido determinados con antelación y que muchas fábricas trabajen en la reducción de emanaciones, ahora se ha logrado establecer con precisión las partes del feto con problemas de crecimiento por la polución. Se halló un aumento de 10 g/m3 en la exposición media de NO2 durante las 12 primeras semanas de embarazo, asociado con menor crecimiento en este período en la circunferencia abdominal y el peso fetal estimado.

Sin duda que la población de las grandes ciudades es la más expuesta a este problema, pero en la medida que en pequeñas urbes siga aumentando el número de automotores y continúen circulando vehículos viejos sin control, la situación de contaminación se generalizará afectando directamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.