De entre los restos retorcidos de dos aviones trimotores en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín que colisionaron entre sí se recataron varios cuerpos, entre ellos el de Carlos Gardel. Era el 24 de junio de 1935. El mismo fue reconocido por su excelente dentadura, por una pulsera de plata con su nombre y por algunos detalles más que no menciono por mantener un estilo ameno. En la morgue se le extrajo una bala del pulmón izquierdo y desde allí se habló de un tiroteo a bordo y muchas fantasías. En realidad el proyectil Gardel lo llevaba hacía 20 años exactos, desde el 11 de diciembre de 1915 cuando después de festejar su cumpleaños en el Palais de Glace -Recoleta-, se trasladó al famoso Armenonville -hoy Alvear y Tagle-, antro de los guapos de la noche donde recibió el balazo en un entrevero de los duros del 900. Los agresores, los hermanos Guevara y otros dispararon contra el Zorzal criollo que fue trasladado a la Asistencia Pública y ante la gravedad derivado al Hospital Ramos Mejía donde fue atendido por un médico Ricardo Donovan -de ascendente carrera- quien después de los estudios de rigor optó por dejar allí el proyectil por ser menos riesgoso que extraerlo del pulmón izquierdo. Eso quedó claro en una conferencia científica en 1938.
Sin embargo, aquella mañana en Medellín era casi inexplicable cómo un avión parado esperando para despegar fuese embestido por otro que carreteaba por la pista. Lo cierto es que las causas del accidente hay que rastrearlas en los días previos y en un contexto internacional donde se vislumbraba la Segunda Guerra Mundial.
Gardel llegó a Nueva York el 28 de diciembre de 1933 desde el puerto francés de Cherburgo. Allí firmaría un contrato con la RCA para grabar discos -los originales llamados de pasta 78 revoluciones p/m- y también cantar por radio -NBC-. Así de esta manera se escuchó por primera vez en Argentina el 17 de agosto de 1934 "’Mi Buenos Aires Querido” aunque la verdadera finalidad -económica- era filmar una serie de películas dado el éxito de "’Luces de Buenos Aires” rodada en París. Pero el lector encontrará muy bien reconstruida esta parte de la vida del Zorzal criollo en el libro "’Gardel en Nueva York” de Tergi Tucci aparecido en 1969. Tucci lo esperaba a su arribo en el muelle y gracias a él se conocen los mas mínimos detalles. Así permaneció unos 15 meses hasta que comenzó una gira que lo traería de vuelta a nuestro país.
Gardel se había hospedado en Nueva York, como parte de una gira artística -en el famoso hotel Waldorf Astoria- aunque luego se mudó más cerca de la compañía discográfica -cuando empezaron los fríos- donde estaba haciendo un disco con temas de sus películas y todos con letra de Alfredo Le Pera entre ellos "’Mi Buenos Aires querido” y "’Volver” entre varios otros. Se llamaría "’Gardel habla y canta sus películas” Su grupo -además de Le Pera- lo integraban y acompañaban Tucci -su arreglador- (Gardel no sabía leer el pentagrama) y tres amigos más, Guillermo Barbieri -guitarrista-, su manager y secretario José Corpas Moreno, otros dos guitarristas, Ángel Rivero y José M. Aguilar, además del agente del espectáculo Alfonso Assaff y su profesor de inglés, José Plaja. En Nueva York tuvo la compañía de un chico de 12 años que le ayudó con la compra de indumentaria y otros detalles porque era bilingüe ya que su familia estaba radicada en Nueva York: Astor Piazzola. También había terminado de filmar sus dos últimas películas: "’El día que me quieras” y "’Tango bar”. Por ello traería copias a Buenos Aires y también lo decidió a una renovación casi total del vestuario. Este trabajo y los de la discográfica mas la gira que emprendería explican el por que era acompañado por un grupo de personas numeroso: en realidad se trasladaba con todo su equipo, los antes mencionados con los cuales él pudo -en cierta forma- acceder a los escenarios, un buen representante y un músico como Le Pera, para la letra de sus tangos. En cierta manera en Medellín el tango perdió a sus embajadores itinerantes, no solo a Gardel.
Todo este grupo, excepto Tucci, -de gira artística- se embarcó en el muelle 15 del East River para seguir con el periplo ese 28 de Marzo. Así por mar hasta Puerto Rico, La Guayra, Puerto Cabello, Lagunillas, Curazao, Venezuela, Colombia, y que debería terminar en una primera parte. Como turista estuvo en Aruba y finalmente se dirigió a Bogotá con una escala en Cartagena para luego arribar a Medellín. Aunque hay que aclarar que esta escala fue imprevista.
(*) Catedrático titular de Historia Contemporánea. Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la UNSJ.
