Tras la derrota del oficialismo, la renuncia del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, se observó como el comienzo saludable del recambio político reclamado por las urnas.

Pero a una semana de los comicios, no parece existir voluntad para renovar al cuestionado Gabinete nacional, aunque sea progresivamente de manera tal que no signifique un consecuencia drástica de las elecciones sino un cambio de funcionarios para otra etapa de gobierno. Se sabe, además, que a algunos ministros les rechazaron las renuncias que presentaron el mismo día del colapso electoral.

El caso Jaime es paradigmático e insostenible por la debilidad en que quedó el Gobierno. Desde que asumió, en 2003, Jaime fue una pieza clave de la administración Kirchner y en uno de los más denunciados judicialmente. Por ello, después de los comicios, su nombre aparecía encabezando las posibles renuncias. Este ingeniero agrimensor, nacido en Córdoba en 1955, llegó del brazo del ex presidente Néstor Kirchner. Fue artífice, entre otras cosas, de la re estatización de Aerolíneas Argentinas y del proyectado tren bala. Uno de los primeros escándalos en los que se vio envuelto fue el de las "narcovalijas" de Southern Winds, una empresa asociada y subsidiada por el Estado argentino. Además, el ex fiscal Manuel Garrido lo denunció en la Justicia Federal por irregularidades en la remodelación de estaciones de trenes y la reconversión de coches de Ferrovías. Jaime fue también denunciado por el entonces subsecretario de Transporte Aerocomercial Ricardo Cirielli, por pedir coimas a varias líneas aéreas.

También nacionalizó los ferrocarriles Roca, San Martín y Belgrano Sur, que quedaron bajo su control, y manejaba una caja para subsidiar, a razón de 250 millones de pesos por mes, a los colectivos urbanos. Otra de sus manchas más oscuras es la estatal aerocomercial Lafsa, la empresa sin aviones que insume varios millones en gastos improductivos. Y ahora se le iniciaron otras dos causas en el fuero federal para establecer quién es el dueño del avión Lear Jet 31, matrícula estadounidense N786YA, valuado en 4 millones de dólares y por qué Jaime lo usaba en sus viajes particulares, dentro y fuera del país.

Otra pregunta es qué sucederá con el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Su salida podría abrir el diálogo con el sector empresarial y terminar con las cifras falseadas del Indec.

Un gabinete, con funcionarios cuestionados, además de desgastar a quienes los sostienen, se convierte en una frustración a los ciudadanos que piden honestidad y servicio en la función pública.