El desequilibrio de las fianzas públicas en varias provincias, propias del desfase entre gastos corrientes, arrastre de pagos efectuados que inciden en los presupuestos actuales y por los mayores requerimientos salariales, se enfrentan con imprevisiones difíciles de contener mediante una coparticipación acotada. Ante esta encrucijada, potenciada en un año electoral, las gobernaciones apremiadas se lanzaron en busca de recursos, generando un mayor y grave endeudamiento.

A las pretensiones del gobernador mendocino Francisco "’Paco” Pérez de endeudarse sin aval legislativo por 2000 millones de pesos atribuyéndose una especie de superpoderes que reemplacen al frustrado pedido de emisión de letras por el 5% del total de los recursos presupuestarios, se sumaron los gobiernos de Entre Ríos, Neuquén, Tucumán, Chubut y Buenos Aires, entre otros. El entrerriano Sergio Urribarri inició el proceso para emitir deuda por 900 millones de pesos, mediante la colocación de títulos públicos que se destinarán a refinanciar algunos compromisos y financiar el déficit acumulado y consolidado en esa provincia. En Neuquén la Nación autorizó a Jorge Sapag a emitir de bonos por 330 millones de dólares destinados a obras de infraestructura social y a amortizar el pago de la deuda pública, es decir con el compromiso de no desviarse hacia gastos corrientes, incluyendo la masa salarial. A todo esto la situación de Daniel Scioli es por demás dramática, más allá de la tragedia de las inundaciones: tiene un déficit de caja nada menos que de 13.000 millones de pesos.

La importancia de tener cuentas saneadas, gracias a una administración responsable, son los casos aislados, como San Juan, en este escenario financiero preocupante.