El bloqueo que impuso la Federación de la Industria de la Carne al Mercado de Hacienda de Liniers y el comunicado del Consorcio de Exportadores de Carnes, en el que advierten sobre la crisis del sector, volvieron a poner de manifiesto la política equivocada que implementa el Gobierno nacional desde hace cinco años sobre la actividad.
En el primer caso, los trabajadores protestaron por la falta de pago de los subsidios de mayo y junio a unos 3000 obreros. Y en el segundo, la industria alertó que la caída de los precios internacionales de los cortes vacunos, entre un 20 y 30 por ciento promedio, está afectando el desempeño de las empresas. Mientras tanto, el Poder Ejecutivo parece decidido a usar la carne como herramienta electoral, de cara a los comicios de 2011. En las últimas semanas se aceleró el plan "Carne para todos”. Vecinos de Lomas de Zamora, Berisso y Merlo, entre otras localidades del conurbano bonaerense, hicieron cola durante horas en puestos móviles para comprar cortes de exportación en cajas de seis kilos a 50 pesos o de diez kilos a 80 pesos. Al deseable fin de que la carne llegue a toda la población, se lo transforma en demagogia para no perder un bastión electoral.
Pero esta no es la única innovación gubernamental. En su reciente visita a China, la presidenta de la Nación empleó un nuevo verbo dentro de su léxico: "desojizar”. Sus palabras revelan que el gobierno argentino decidió mantener las restricciones a las importaciones de productos de origen chino poniendo en riesgo exportaciones por 1400 millones de dólares de aceite de soja. El Gobierno no ve al complejo soja, como el principal aportante de divisas por exportaciones. Además, a primera vista el viaje presidencial no se alcanzó el objetivo inmediato, que era destrabar las exportaciones argentinas de aceite de soja, suspendidas hace tres meses por el gobierno chino con un argumento bromatológico.
La Argentina acordó compras a largo plazo de material ferroviario por casi 10.000 millones de dólares, lo cual implica importar bienes, tecnología y trabajo chino de alto valor agregado. Esta contrapartida no deja de ser curiosa. En abril-mayo de 2009, China compró aceite de soja argentino por 321,1 millones de dólares. En los mismos meses de este año, el gigante asiático adquirió aceite de soja por sólo 11,8 millones, lo que representó sólo el 1 % del total exportado al mundo, una caída del 96 por ciento.
Sin decisiones estratégicas resultará difícil lograr que China vuelva a ser el principal cliente de Argentina.
