La relación de Argentina con China durante la presidencia de Néstor Kirchner antes, y ahora con la de su esposa, ha vivido momentos de optimismo e incerteza. Durante el gobierno del ex presidente se anunciaron inversiones multimillonarias del país asiático y que también Pekín pagaría nuestra deuda con el FMI. Y en este último período hubo acontecimientos poco afortunados. La suspensión de la visita oficial de Cristina de Kirchner, para no dejar la presidencia en manos de Julio Cobos, ha empeorado la relación bilateral.

La ciudad de Shanghai inauguró el 1º de este mes una impresionante exposición mundial, que organiza desde 1851. La semana previa los pabellones de los diferentes participantes competían entre sí, ya que son la carta de presentación en la que se promociona y se ofrece un país al resto del mundo, hasta el 31 de octubre. La Expomundial reserva un día para cada país, pero la Argentina no reservó con tiempo el 25 de mayo para celebrar su Bicentenario y será, en cambio, el día de Eritrea.

El Gobierno parece haberse olvidado de la muestra, junto con la Feria del Libro de Francfort y la XX Cumbre Iberoamericana, por lo que el 30 de marzo pasado el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, debió reforzar las partidas de la Cancillería utilizando los superpoderes. Además de haber asignado a último momento recursos a una muestra prevista desde hace bastante tiempo y a otra que se hace regularmente, se sumó la imposibilidad de que Argentina hiciera un pabellón propio. El contrato se firmó el 6 de abril de 2009, pero once meses después no había elaborado ni siquiera un bosquejo del pabellón. El concurso público con tres propuestas fue declarado desierto porque no cumplía con alguna parte del pliego. La solución, recién se alcanzó el 18 de marzo último, cuando Fernández aprobó el "proyecto de Contrato para Diseño, Construcción, Operación y Desarme del Pabellón Argentino", menos de un mes antes de la iniciación de la exposición. La organización china de la muestra, por seis millones de dólares se ocupará de todo.

Con estos niveles de improvisación también se deja de manifiesto el desinterés en demostrar las potencialidades del país y las oportunidades que éste ofrece para que lleguen inversores.