En un mundo agitado por convulsiones externas, guerras que nuevamente amenazan con conflictos generalizados con armas más peligrosas, internamente desorientación, falta de proyección con objetivos a largo plazo, reducida la experiencia humana a un margen estrecho en la cotidianidad; la posibilidad de pensar esa experiencia desde un horizonte más amplio, se ve como un aporte que desde la filosofía ayuda a descubrir otros modos de ser y a entender por qué se pierde solidaridad en un hoy conflictivo, o se llega a despreciar al otro. Entendemos esta nueva forma de pensar y actuar como una experiencia filosófica.

Se ve la juventud despreocupada por lo que pasa a su alrededor; no siente responsabilidad por lo que hace ni por lo que debiera hacer y no hace. Esa experiencia despreocupada crea un vacío existencial, hace difícil pensar en un proyecto de vida, más cuando no se tiene la escolaridad completa; eso genera situación de riesgo agravada por la proximidad de ofertas que generan adicción.

Cómo transformar esos datos de la cotidianidad, el aislamiento, la indiferencia incluso ante el dolor ajeno, en una experiencia filosófica, es preocupante hoy. Esa experiencia comenzaría por transformar el imaginario colectivo, sus expresiones, grafitis, prácticas sociales; en un mundo de significados. Qué significa ser joven, la fraternidad, un proyecto de vida, finalmente una significación colectiva en torno al sentido de la existencia. Eso ayudaría a entender el modo de ser de gran parte de la juventud actual y por qué no se encuentra a sí misma.

Hay modos de ser en los que se puede ver la realidad humana, el ser del hombre, y entender su experiencia de vida. Un modo de ser que Heiddeger llama "ser con”, muestra al hombre con una necesaria vinculación con los otros, eso está en su constitución existenciaria, de modo que la vida se entiende con ese vínculo, aun en el caso en que éste sea deficiente, incluso no exista de modo efectivo, porque entonces el modo de ser, ser con otros, se da en la forma deficiente, indiferencia u odio. Si interpretamos ese modo de ser que tenemos, "ser con otros”, en nuestro tiempo, podemos referirnos a la manera en que gran parte de la juventud actual vive esa forma de ser. La comunicación que es una forma de ser con los otros, se ha hecho virtual, el otro está de alguna manera cuando sirve a una distracción detrás de una computadora, y desaparece cuando ya no distrae, o no se puede mantener el diálogo; no se desarrolló una relación propia de la tendencia humana a ser con otros, el vínculo fue pasajero; en algunos casos puede resultar una relación estable, una amistad verdadera; en otros no ocurre eso, solo una forma de transcurrir en el tiempo sin que quede nada.

El vínculo con los otros no escapa a cierta intranquilidad causada por la diferencia que existe con ellos, frente a eso se puede tratar de superar la diferencia, de llegar al nivel del otro o cuando está en un rango superior porque ejerce autoridad, tratar de anularlo denigrándose a sí mismo; preocupado por el término medio le molesta el éxito de otro. La inquietud, que puede no ser advertida, es producida por la distancialidad que caracteriza la convivencia. Que no sea advertida hace que esa distancia opere con más fuerza.

La distancia es propia de la convivencia, el hombre está dominado por ella, no puede actuar como él es, responde a esa situación que aparece como inevitable. Por ocuparse de la distancialidad no vive según su singularidad; responde, se deja dominar por la diferencia en vez de ser sí mismo. Ocuparse de su singularidad, pensar que es irrepetible, le ayudaría a salir de la situación de dominio de la diferencia con el otro. Si vive pensando en qué es distinto del otro, queriendo igualarlo o anularlo, se daña a sí mismo, no vive lo que es, su singularidad. Se han difundido actos de agresión o amenaza a una compañera de colegio porque se la consideraba linda o buena alumna, la distancia con ella molestaba, la falta de principios llevó a la agresión.

Se llama experiencia filosófica a asumir la realidad, en este caso conociéndose a sí mismo, sus posibilidades, liberándose de la masificación que vive el término medio.

(*) Profesor de Antropología Filosófica en la UNSJ.