Si existe un hombre que bregó por la declaración de la independencia nacional, ese fue el Gral. Don José de San Martín, quien armó una estrategia política con los diputados cuyanos para lograr ese fin. San Martín sabía que la presidencia del Congreso mutaba cada mes, y dio instrucciones a los representantes de Cuyo, para cuando tocara el turno de algunos de ellos, debían sin pérdida de tiempo proponer como primer punto del día la declaración de la independencia, como forma de gobierno o un eventual tratamiento de la sanción de una constitución. San Martín insistía que no conduciría un ejército irregular de insurrectos de una colonia, sino el de una nación libre y soberana.
Como ya sabemos fue a Fray Justo Santa María de Oro y al Dr. Francisco Narciso de Laprida, a quienes les toco el honor de representar a San Juan, y al segundo presidir el Congreso y proponer como primer punto el deseado por el Libertador.
Muchos años mas tarde, Domingo F. Sarmiento, escribía en su obra ‘Recuerdos de Provincia+, que cuando visitó al Libertador en Francia (1846 y 1847), nunca pudo hacer entrar en pormenores sobre sus desagrados con el clérigo Oro; pero ellos habían chocado, y los Oro habían caído presos como partidarios de los Carreras, o mas bien como enemigos de San Martín y de Don Ignacio de la Roza.
Debe tenerse en cuenta que el Presbítero José de Oro (Maestro de Sarmiento y hermano de Fray Justo), si bien estuvo en Chacabuco, como Capellán del Batallón 11 de Infantería luego se volcó a favor de la causa de Carreras.
De todas maneras hay que recordar que San Martín había aprobado la designación de Fray Justo, como diputado al Congreso de Tucumán; así reza el documento que le dirige a su Teniente Gobernador De la Roza en fecha 19 de junio de 1815.
Horacio Videla sostiene que la única causa de enemistad, probable fue el disgusto de De la Roza, a la actitud de José Antonio Oro, como miembro del Tesoro Público oponiéndose a la adjudicación de las tierras fiscales de Angaco y Pocito a su acaparamiento y que se franqueara una puerta a la ambición de los pudientes. Agrega que rebalsó la medida con la oposición de Oro a la reelección de De la Roza. Finaliza Videla que cualquiera de los Oro, tenía sobrados antecedentes patriotas, y en especial el congresal de Tucumán y por lo tanto no podían ser enemigos de la Patria.
Finalmente, y estando San Martín en Chile, el día 8 de Mayo de 1818, el Gobernador Intendente de Cuyo, Don Toribio de Luzuriaga, le escribe al Tte. Gobernador de San Juan, Dr. José Ignacio de la Roza, ordenándole que haga pasar a Chile al Provincial de la Orden de Santo Domingo, Fray Justo Santa María de Oro.
En cuanto a Francisco Narciso de Laprida, después de la elección de Fray Justo, como diputado por San Juan al Congreso de Tucumán, el 13 de Junio de 1815 y contando San Juan, con más de 22.000 habitantes, San Martín consideró que le correspondía un diputado más.
Ya instalado el Congreso en la Ciudad de Tucumán, San Martín les preguntaba a los diputados ¿Cuándo comienzan Uds. A reunirse?, Cuándo se juntan y dan comienzo a las sesiones?.
El día 21 de marzo de 1816, al romper el alba, una salva de cañón da cuenta de la instalación del Soberano Congreso.
El 12 de abril de 1816, San Martín escribía a Godoy Cruz ‘¡Hasta cuándo esperamos declarar la independencia!’ ‘¿No le parece a Ud. Una cosa bien ridícula, acuñar monedas, tener pabellón y cucarda nacional, y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Que nos falta más que decidirse? Y a la explicación del mendocino ‘que no era soplar y hacer botellas’, San Martín respondió ‘Que era mil veces más fácil hacer la independencia, que haya un americano que haga una sola botella’.
El 9 de julio de 1816, el diputado por San Juan, a cargo de la presidencia, Francisco N. de Laprida, se puso de pie, preguntó si querían que las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli, respondiendo los diputados por la afirmativa. Agregándose después ‘y de toda otra dominación extranjera’.
En una carta fechada el 22 de julio de 1816 escrita desde Córdoba, el Coronel Mayor Don José de San Martín, le escribía a Tomas Godoy Cruz, haciéndole saber que al fin estaba reservado a un diputado de Cuyo ser el Presidente del Congreso que declaró la independencia.
La Asamblea del año 1813 y el Congreso Independentista de Tucumán, son sin duda los dos más grandes logros de la Revolución de Mayo de 1810; y ellos se deben a la incansable tarea política de San Martín.
Hoy a las 14,20 horas rendimos homenaje al Gral. San Martín en el Monumento Ecuestre del Parque de Mayo y a las 15,30 horas inauguramos nuestra Sede y biblioteca, en calle Laprida 37 Oeste, Capital.

