Las intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, con un costo inalcanzable para los pacientes que viven en la indigencia o no tienen cobertura asistencial, son ahora prácticas de rutina en los principales hospitales públicos de San Juan gracias a los recursos humanos y a la aparatología moderna que cuentan estos centros asistenciales. El reciente implante coclear a un joven hipoacúsico en el Hospital Marcial Quiroga, la tercera intervención de este tipo contra la sordera crónica, viene a confirmar la medicina de calidad que ofrece el Estado a personas carenciadas.

Esto es posible desde que el área de Salud Pública de la provincia desarrolla un programa de detección temprana de la hipoacusia, a partir de un diagnóstico en el recién nacido, para luego hacer un seguimiento en la atención primaria y, en caso de comprobarse deficiencias auditivas, brindarle equipamiento de audífonos y rehabilitación fonoaudiológica. La sordera puede ser hereditaria o causada por enfermedades infecciosas, complicaciones en el parto, uso de algunos fármacos y exposición al ruido excesivo.

En los casos de mayor complejidad, se avanza en intervenciones quirúrgicas como la realizada esta semana para que un joven de 17 años afectado por una sordera profunda tenga la posibilidad de escuchar mediante un implante coclear, que es un transductor que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Estas señales son procesadas a través de las partes externas e internas del implante. Las primeras incluyen un micrófono que envía los sonidos a un procesador que los selecciona y codifica. Luego un transmisor deriva los sonidos a un receptor interno que se implanta detrás del pabellón auricular, hasta que las señales eléctricas estimulan las células nerviosas y a través del nervio auditivo el cerebro reconoce los sonidos.

El programa Incluir Salud, que ha solventado los gastos de esta última operación, estimados en unos 135.000 pesos, está destinado a atender las necesidades de quienes carecen de recursos y tampoco tienen coberturas asistenciales que pueden asumir semejante gasto para las personas necesitadas. Si se suman los tres implantes cocleares en el Hospital Marcial Quiroga y la veintena realizada en el Hospital Guillermo Rawson, se puede tener una idea clara de los recursos profesionales, físicos y económicos que dispone la provincia para atender a los marginados del sistema de previsión social.