Era la tarde del jueves 31 de octubre del 2019 cuando unos bulliciosos niños, disfrazados de brujas y fantasmas, golpeaban la puerta de casa al tiempo que gritaban ¿"trato o truco?" (Trick or treat, que traducido significa susto o dulce). Era Halloween que, importado desde tierras remotas llegaba a nuestro vecindario. Pareciera no importar su origen ni qué se celebra realmente. El consumismo al palo, pensé. Con un aditamento a recordar: no sólo se promueve una fiesta pagana, sino que además motivamos el consumo de creencias ajenas al sentir, convicciones, historia y culturas de nuestro pueblo. Cualquiera fuese nuestra religión o a falta de ella, somos un pueblo alegre que festeja y honra la vida.
DE LOS CELTAS A LA ARGENTINA
Para entender de qué hablamos es bueno conocer su origen. Todo se remonta a una costumbre de los antiguos pueblos celtas que habitaron en la parte central y occidental de Europa (desde el siglo VIII hasta el siglo I, cuando fueron erradicados por los romanos) Los antiguos celtas celebraban el tiempo del final de las cosechas con una fiesta llamada Samhain (final del verano) En esa noche especial, creían que los espíritus de los muertos visitaban el mundo de los vivos. Por eso encendían hogueras para ahuyentar a aquellos espíritus deambulantes. Se acostumbraba dejarles en cada casa, dulces y velas encendidas para que las almas de los muertos encontraran el camino hacia la luz y retornaran junto al dios Sol. Esencialmente, era una noche de rituales, pacto con el mal y maldiciones. Hoy, este ritual se ha convertido en la fiesta de Halloween. Los niños emulan aquellos ritos y disfrazados recorren las casas del vecindario pidiendo dulces, mientras repiten la frase "trato o truco". Frase que también tiene su historia. Cuenta la leyenda que durante la noche de Halloween no sólo deambulaban las almas de los muertos, sino también los espíritus malvados que recorrían las aldeas haciendo a sus habitantes una sola pregunta: "¿truco o trato?". De no pactar con el espíritu maligno, la familia recibía una maldición, deseándoles todo tipo de desgracia y enfermedades. Hasta aquí la historia y la leyenda, sobre las cuales caben algunas preguntas a manera de reflexión. ¿de veras queremos importar a nuestra cultura estos rituales que, aunque antiquísimos, no dejan de ser funestos? ¿Trato o truco es el espíritu que deseamos legar a nuestros niños? Llama la atención la pasividad de algunos padres a la hora de decidir los valores que transmitirán a sus hijos.
VÍSPERA DE LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
Aquél 31 de octubre de 201 parada con mirada atónita ante aquellos niños, recordé que estábamos en víspera de la fiesta de todos los santos. La Iglesia católica celebra el 1 de noviembre, desde el año 840 (Gregorio IV), la festividad de todos aquellos que nos precedieron en su marcha hacia la Casa del Padre. Sólo motivo de júbilo, paz y esperanza nos causa celebrar a aquellos santos anónimos que ya gozan de la cercanía de Dios. Es una fiesta de la Santidad que celebra la vida. Nada más alejado del espíritu de la llamada "Noche de las brujas". Pero no les hablé de historia ni de religión. La verdad sin caridad es un ladrillo que tiramos al otro, inaceptable cuando ese otro es un niño. No me hubiera perdonado haber entristecido aquellas felices y sonrientes caritas. Por el contrario, decidí darles con el caramelo, una estampita de la Fiesta de todos los santos y un juego de palabras: buscar el significado de "Holywins" (la Santidad vence) Dios que es Amor se encargará del resto.
Por Miryan Andujar
Abogada, docente e investigadora
Instituto de Bioética de la UCCuyo
