Todos los ciudadanos tenemos protección del Estado quien debe garantizar la seguridad de sus habitantes. Es evidente que la policía y las fuerzas de seguridad cumplen tal función, pero en determinadas circunstancias -que no son excepcionales- , en las más variadas, el ciudadano se encuentra solo y siendo víctima de ilícitos que vulneran su integridad y por ende la de su familia.

Los tiempos que vivimos en este tercer milenio, requieren del papel protagónico del mismo ciudadano el que para su resguardo debe hacer causa común en la protección de su vida y en la de quienes lo rodean. Próximamente en nuestra provincia presentaremos al secretario de Seguridad Pública de la Provincia -ex jefe de Policía de San Juan, Miguel González-, las pautas fundamentales que constituyen el diseño de un "Código de Ética para la Seguridad del Ciudadano” y una "Ley Integral para la Protección de la Familia”. Ambos sistemas normativos se presentarán en un plan de prevención en el marco de una Pedagogía Social pues creemos que el aprendizaje para la protección de la vida está en primer lugar en nuestras manos y en correspondencia al rol del Estado en la seguridad del ciudadano.

Si bien es cierto que para el derecho la vida tiene un valor económico, "quien aprecia la vida no le pone precio sino la protege”. El tema, no es sólo la prevención, sino, "lo que no tiene que pasar”, "lo que jamás debe ocurrir”, pues si quien quita la vida no le interesa, hay quienes -por todo el género humano- si le interesa, no sólo porque la valora sino porque en su dignidad merece vivirla. Por lo tanto, si vivimos en una sociedad donde por un lado están quienes sostienen la vida y por el otro lado están quienes no saben que significa o simplemente no la valoran tal sociedad pierde su civilización y con justa razón criticaremos el sistema normativo imperante. Por ello y para ser más eficaces en un planteo humano de la vida, se debe educar a todo el pueblo, a todas las comunidades y a todos los rincones poblacionales, no sólo enseñando el valor de la vida y su protección sino dando a conocer las pautas que desde un concepto ético y familiar den seguridad al ciudadano y le muestren como trabajar en comunidad para su protección.

Por ello, vamos a dar a continuación algunas pautas que conformarán el diseño a presentar al secretario de Seguridad Pública de la Provincia: Concepto de ética, ser humano y ciudadanía. Concepto de familia, su integración contra la desintegración y su disgregación. Actos humanos y virtudes cívicas. Un concepto de convivencia para la justicia. Como recuperar los espacios públicos para la vida en comunidad. Acción ciudadana en común para la prevención de la ocasión delictiva. Acciones comunitarias para la identificación de posibles circunstancias ofensivas. Exposición e identificación ante las fuerzas de la seguridad y el orden de sospechosas embestidas delictivas. Previsión de posibles ocasiones para la configuración del hecho delictivo. Integración policial y comunitaria mediante seminarios para la valoración y protección de la vida y la familia. Incorporación de un organismo que administre las acciones con un plan estratégico de implementación departamental y vecinal.

Con la propuesta de tal iniciativa, los ciudadanos interesados y comprometidos con la vida misma debemos demostrar que es posible conformar en todos y cada uno de los lugares donde la reunión de personas o grupos tengan puntos de encuentro un estado de conciencia tal que alerte en forma permanente la actividad en orden de quienes procuran un momento de tranquilidad, ocupación u obligación por la tarea a cumplir. De esta manera se justificará convenientemente el rol del ciudadano por la "Ética en la seguridad”, situación que no sólo le incumbe a este sino que además lo promueve a actuar y movilizarse estando siempre alertado de cuanta circunstancia lo rodea no sólo en compañía de sus seres queridos, sino también en franca solidaridad con sus vecinos o semejantes.