Desde la implementación del ECO (Estacionamiento Controlado), en 62 cuadras de la ciudad Capital de San Juan, la presencia de los lavacoches o cuidacoches dejó de ser un problema en el centro, a excepción de los sábados por la tarde o domingos en que se los suele ver agitando sus "rejillas", rememorando viejos tiempos. Son los mismos que durante el resto de la semana se instalan en distintas cuadras de la ciudad, fuera del área delimitada por el ECO, o en lugares donde se llevan a cabo determinados eventos imponiendo, más que ofreciendo, sus servicios con una actitud que suele ser prepotente y agresiva.
El esfuerzo de las autoridades capitalinas por erradicar este problema, se ve malogrado por la insistencia de estos pseudotrabajadores de quedarse en las inmediaciones del microcentro de la ciudad realizando una actividad que es ilícita y que, en muchos casos, irrita a los conductores.
En los sitios donde son celebrados espectáculos deportivos o artísticos masivos, los cuidadores espontáneos de autos actúan libremente gracias a la indiferencia policial o de los organizadores de los eventos. En esas circunstancias estos personajes suelen aprovechar para cobrar por adelantado un servicio que luego no prestan. La negativa por parte de los conductores puede derivar, como lo testimonian muchos casos, en que al volver al rodado se encuentre con la pintura rayada, una óptica rota o con un neumático desinflado.
En la expresión de los propios conductores, los cuidadores no ofrecen ninguna garantía del servicio que prestan y en la mayoría de los casos lo hacen utilizando técnicas extorsivas. Controlar esta actividad legalizándola o sancionándola, según corresponda, es una tarea que se debe encarar de inmediato para que los propietarios de vehículos dejen de soportar el asedio de personas que no quieren buscar en otro ámbito su fuente de sustento.
