Como está ocurriendo en San Juan y otras partes del planeta, el Estado de California en Estados Unidos padece los efectos de una fuerte sequía, lo que ha obligado a las autoridades a tomar drásticas medidas para contrarrestar el fenómeno. Una de las primeras acciones dispuestas por el Gobernador de distrito fue ordenar a la Junta de Control de Recursos de Agua implantar una serie de medidas restrictivas obligatorias en el consumo de agua, que buscan reducir un 25% el consumo general de agua, tanto a nivel doméstico como industrial. También dispuso eliminar 5 millones de m2 de pasto en jardines públicos y privados y reducir el abastecimiento de agua a campos de deportes, e incrementar tarifas con el objeto de desincentivar el consumo.

Son medidas de la declaración de "sequía excepcional+, calificada como la más crítica de todos los registros históricos. Ocurre que Sierra Nevada sólo alcanzó 5% del nivel de nieve normal en el invierno pasado, lo que reducirá drásticamente los afluentes, un caso similar al de nuestra provincia con las nevadas en la cordillera de los Andes.

Las autoridades californianas pretenden en nueve meses, un ahorro de 1.850 millones de m3, con lo que se considera que se puede paliar en parte los efectos de esta grave sequía.

Considerar este tipo de acciones puede ser muy necesario en medio de la emergencia por la que también nosotros estamos pasando, ya que es una forma de hacer que la población tome conciencia de la gravedad de la situación y que no se llegue al extremo -en un futuro cercano-, de tener que restringir o cortar el suministro de agua potable a la población.