Si bien operativamente el Mercado Común del Sur (Mercosur) sigue trabajando para cumplir sus compromisos, se torna preocupante la conducción del bloque y el cumplimiento de los planes para potenciarlo con proyección global. El problema institucional se plantea al terminar la presidencia semestral Uruguay y la asunción de Nicolás Maduro ante la resistencia de los demás socios debido a la grave crisis política y económica en Venezuela.

El 29 de julio pasado, Uruguay anunció al resto de socios del Mercosur que finalizaba su mandato, pero no traspasó la presidencia al Gobierno venezolano debido a la falta de consenso entre los demás miembros acerca de transferir el cargo al chavismo, dejando de hecho una acefalía. Esto motivó las protestas de Argentina, Brasil y Paraguay que no reconocen la presidencia de Maduro, porque su gobierno no cumple con los principios democráticos exigidos en el acta fundacional. La reacción de Maduro no se hizo esperar y arremetió contra lo que llamó un ataque de ‘la triple alianza del imperialismo’, a la vez de reafirmar su presidencia pro témpore.

Se trata de una situación inédita en los 25 años de historia del Mercosur, tanto por la vacancia uruguaya sin consulta previa como por la dura posición de Maduro y la negativa del resto del grupo a reconocerlo hasta tanto cumpla Venezuela con la cláusula democrática, es decir respetar las decisiones del Parlamento -en manos de la oposición-, liberar los presos políticos y atender las necesidades de una población sumida en una crisis humanitaria, entre otras obligaciones estatutarias.

A pesar de que el presidente uruguayo Tabaré Vázquez ha manifestado que la actividad del Mercosur no se ha paralizado y que las normativas están vigentes y se cumplen, el problema venezolano que mantiene expectante a los socios mayoritarios. impide avanzar sobre proyectos de urgente definición, como flexibilizar o no sus políticas para permitir el acceso de manera conjunta o individual a otros mercados, si es conveniente avanzar con la Unión Europea en tratados de libre comercio o si debe mirar a la Alianza del Pacífico, tal como lo ha propuesto el presidente Macri.

La ideología llevada al Mercosur revela el absurdo de querer abrirse al mundo, pero tiene ahora un presidente que sólo genera conflictos internos e internacionales.