Por la Dra. Gladys Aballay Meglioli
Filología Hispánica

La obra de Domingo Faustino Sarmiento ha sido estudiada en innumerables oportunidades. No obstante lo llamativo es que el caudal de sus escritos y producción proyectada en lo literario, político, y educativo ofrece gran cantidad de paradigmas que todavía siguen vigentes. Existe especial interés por la trayectoria del prócer a nivel regional y nacional, tal como lo constatan la gran cantidad de publicaciones basadas en estudios críticos, literarios, e históricos. Ahora bien, por medio del lenguaje es posible trasladarnos en el tiempo y rescatar gran parte del léxico que nos identifica y nos proyecta como seres humanos. Por ello el uso de recursos de estilo empleados por este autor hace posible realizar una nueva versión de sus escritos en prosa, transformándolos en poesía para su reconocimiento y valorización. Domingo Faustino Sarmiento fue un escritor que se caracterizó por ser prolífico en su obra. Un escritor de puño y letra incansable, cuya genialidad innata lo llevó a describir y a contar cada una de sus vivencias. De esta forma, sus ideales han permanecido hasta el presente a través de ensayos, artículos periodísticos, discursos, cartas, relatos autobiográficos, que dan testimonio de su vida y obra en nuestra provincia, en nuestro país, y en el exterior. No obstante este magnánimo escritor no incursionó en la poesía, aunque sí sabemos que leía a autores, cuyos poemas llegó a citar en sus obras. Por su parte, Augusto Belín Sarmiento, remarca en su anecdotario, que Sarmiento "no se ha ensayado ni por asomos en el verso ni en la novela”. Sin embargo, su interés por la poesía lo manifiesta en una carta a su amigo Pepe Posse, en 1862, cuando era Gobernador de San Juan, hace referencia a la "poesía de mi espíritu”. Y en el Facundo menciona el "espíritu poético”, grandioso que dominaba la sociedad entera”. Al leer los escritos de Sarmiento sentí por momentos que no estaba ante un ensayista, sino ante un poeta, especialmente por la mística de su lenguaje y la esencia de su pasión. Su sensibilidad se manifestó primero en el "Facundo, Civilización y Barbarie”, y luego en el avance que realicé en su "Epistolario íntimo” y en "Viajes por Europa, África y América”. Si bien Sarmiento no llegó a ser poeta, a través del empleo de figuras retóricas pudo dar a conocer su propia visión del mundo, informar e inclusive expresar sus afectos. Esta interpretación me llevó a seleccionar parte de su obra para presentar una versión distinta de sus escritos transformándolos en verso. Versificar su prosa constituye un verdadero desafío, cuya pretensión no es otra que revalorizar y difundir su destacada obra. Desde luego que no todos sus textos se adaptan a este nuevo formato, y para ello he considerado el lenguaje empleado por Domingo F. Sarmiento, cuyos recursos de estilo manifiestan caracteres propios de la lírica.

 

 

Sarmiento aprovechó muy bien los recursos que le brindaba el ensayo, y además de informar, también pudo dar a conocer su subjetividad como autor, y por consiguiente usar un lenguaje emotivo, y expresivo. Desde luego que he mantenido sus palabras, sus voces, que se distienden en una nueva estructura, por medio de poesías. Son los escritos de Sarmiento a los que le he elegido un título acorde al poema presentado. Mi visión particular anhela haber podido seleccionar textos que Sarmiento hubiera deseado, tal vez, destacar a través de un género literario, que no cultivó, pero cuyo lenguaje, y emotividad reflejan con seguridad, su espíritu poético. Mi intención es invitar a descubrir el espíritu poético de Sarmiento. No se puede negar que Sarmiento fue un apasionado, que necesitaba transmitir al mundo una visión rica en experiencias, por momentos distantes de la realidad, y al mismo tiempo tan cercanas a la imaginación.