El nombre del departamento Pocito se originó en una leyenda, la de la india Mariana.

 

Los nombres de los departamentos sanjuaninos, como también las denominaciones de localidades o parajes, constituyen una suerte de "espejo cultural” donde se reflejan historias, cultura prehispánica y horizontes del santoral católico. También nos encontramos con topónimos curiosos o llamativos.

Como sabemos nuestra provincia está constituida por 19 departamentos fruto de varias leyes y sus respectivas divisiones departamentales.

Hay departamentos que fueron bautizados con el nombre de figuras conocidas de nuestra historia. En este sentido tenemos a Sarmiento, Rawson, Rivadavia y San Martín. Exceptuando por supuesto al Libertador, los tres restantes pertenecen a la ideología unitaria.

Cabe recordar a principios del pasado siglo hubo un departamento llamado Laprida, que comprendía parte de Valle Fértil y 25 de Mayo. El nombre era un tributo Francisco Narciso Laprida, de gran protagonismo en la jornada de la independencia.

Continuando y teniendo en cuenta la variable histórica, hay dos departamentos cuyo nombre tiene que ver con fechas patrias: 9 de Julio y 25 de Mayo. La temática religiosa esta igualmente presente en dos departamentos, uno es el hermoso departamento de Iglesia, cuyo nombre deriva, según la tradición, de un antiquísimo oratorio, que luego originó la célebre capilla de Achango. 

El otro departamento -que forma parte del Gran San Juan- es Santa Lucia. Esta temática -la religiosa- se refleja más que nada en las villas cabeceras o localidades, como Concepción, El Salvador, Santa Rosa, Desamparados, Trinidad, San José, San Agustín, etc.

Otros departamentos deben su nombre a una característica geográfica, por ejemplo Albardón, Caucete, Chimbas y Valle Fértil. El primero según los lingüistas se relaciona con "faja de tierra que sobresale”. Caucete es un vocablo de origen español, "cauce pequeño”. En cuanto a Chimbas, es de origen quechua, y se vincula con la proximidad del ro o vadearlo. Y Valle Fértil, su nombre habla por sí mismo, pues está situado en un área geográfica que difiere del común de la provincia. Igualmente existe un departamento cuyo nombre se originó en una leyenda, la cual se arraigó; es Pocito y su india Mariana. Algo similar sucede con el departamento de Angaco.

Ya dijimos en otro escrito que el presidente del Centro de Genealogía de San Juan, Magister Guillermo Collado, luego de investigar, apunta que Angaco es "un topónimo y no un antropónimo”. En una palabra es posible que la existencia de este cacique sea una ilusión.

Continuando con nuestro derrotero, nos encontramos con el extenso departamento de Ullum, cuyo significado seria "nombre fálico”. Es un topónimo que está registrado en importantes diccionarios de quechua castellano y viceversa. También existen nombres de departamentos que según las últimas investigaciones no tienen significación alguna. En un escrito de la Revista Ansilta, (año 1994, numero 6), investigadores del Museo Arqueológico de la UNSJ expresan que: "es muy difícil, prácticamente imposible, conocer con certeza la significación de un nombre proveniente de lenguas parcialmente o totalmente desconocidas…"". Así tenemos a Calingasta, Jáchal, o Zonda.

Por último el departamento Capital, asiento político-administrativo y eclesiástico de la provincia.