Contar con edificaciones seguras en una zona sísmica como San Juan, es una valiosa experiencia de prevención ante estos fenómenos sorpresivos de la naturaleza. Si bien la provincia tiene un Código de Edificación que es modelo en el país y ha demostrado su efectividad a partir de la tragedia de 1944, al imponer sistemas y materiales eficientes en la construcción, últimamente se viene planteando la alternativa de utilizar el adobe para abaratar costos en zonas rurales con alto déficit habitacional.
El uso del adobe es polémico, porque se lo señala como causante del colapso de viviendas no sólo por temblores sino por lluvias persistentes, como las de principios de este año. Pero también hay edificaciones de adobe que han soportado los peores terremotos del siglo pasado y siguen firmes aunque sin habilitaciones municipales y de Planeamiento, precisamente por ser de material "crudo”.
La salida de esta coyuntura está en manos de especialistas de la Universidad Nacional de San Juan, que experimentan con éxito construcciones sismorresistentes de adobe, abaratando los costos con respecto al ladrillo y otros materiales aprobados. Un convenio de la UNSJ con el municipio de Iglesia apunta a un diseño de casa de adobe que pueda ser aprobado, a diferencia de las viviendas que pobladores de departamentos alejados siguen levantando sin ninguna medida de seguridad por carecer de los conocimientos básicos.
Este prototipo de casa segura no busca cambiar las reglas de juego sino enseñar a la gente del campo a utilizar correctamente los materiales que dispone, de manera que la construcción sea lo más confiable posible y erradicar así los ranchos.
