La malaria, llamada también paludismo, ha sido una enfermedad muy temida en nuestro país hasta hace más de seis décadas, pero ahora, gracias a las acciones prevenibles que se vienen desarrollando, la Argentina se encuentra muy cerca de ser declarada libre de la parasitosis según prevé la Organización Panamericana de la Salud, el organismo regional de la OMS. Resulta trascendente en esta evolución sanitaria el hecho de que la principal zona de riesgo, localizada en el Norte de la provincia de Salta, en particular en San Martín y Orán, en el límite con Bolivia, no registra casos autóctonos desde 2011.
Las enfermedades endémicas, investigadas por los recientes ganadores del Nobel de Medicina 2015, tienen directa relación con esta lucha de años. Los logros del irlandés William C. Campbell y del japonés Satoshi O-mura en su lucha contra las enfermedades parasitarias, por una parte y otro 50% del lauro para la médica china, Youyou Tu, que descubrió una droga contra la malaria, justifican el otorgamiento del preciado galardón.
Hace 80 años, la malaria afectaba a gran parte de la población de las zonas endémicas. Se distribuía en áreas rurales de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, y se notificaban 200.000 enfermos, según las estadísticas oficiales. A partir de entonces, por el uso de insecticidas con efecto residual, disminuyó la incidencia a unos 500 casos por año. Después siguieron más acciones de vigilancia, búsqueda de pacientes febriles, diagnóstico oportuno, tratamiento supervisado, y rociado de viviendas y se alcanzó una reducción significativa.
La malaria, que se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados, era una dolencia muy temida hasta mediados del siglo pasado, cuando comenzaron los estudios para lograr una medicación que pudiera controlarla, junto con las campañas de prevención destinadas a las poblaciones de riesgo, a fin de crear conciencia contra las infecciones parasitarias tropicales. Lo trascendente es que la malaria o paludismo, que puede ser mortal, ahora es prevenible y curable con el acceso a la artemisinina, el medicamento desarrollado a partir de las investigaciones de la científica Youyou Tu, de 84 años, descubridora de un tratamiento particularmente eficaz y extraído de la planta de ajenjo dulce.
