En una Argentina con niveles de corrupción nunca vistos, el rabino Sergio Bergman curiosamente da pautas de generar ámbitos políticos un tanto similares a los de Confucio.

Sabiamente manifiesta que en nuestro país al que trabaja casi siempre le va bien, y es generador de riquezas. Pero insta a salir un poco de la comodidad del negocio particular individualista e ingresar en la política y así bloquear el paso a gente no apta, no preparada, que solamente ve en la política un negocio y la forma mas fácil de enriquecerse.

A 25 siglos de la muerte del mas grande filosofo chino, marca un hito en la escuela política oriental. Hoy el confucionismo en china, es de aplicación cotidiana, y como consecuencia de ello, tal vez china sea una potencia.

La obra mas importante de Confucio, fue escrita por sus discípulos. Su búsqueda de la verdad había encontrado solidez a sus 40 años.

En el año 496 aC fue magistrado, luego encargado de obras publicas y finalmente primer ministro del monarca. Esto demostró poner en práctica sus teorías, ser un hábil administrador, reestableciendo el orden público, y la igualdad social, dando aplicación a su teoría política.

Su pensamiento se orientó hacia el orden social, basándose en el principio de "cada cosa en su justo lugar". Con hombres justos el desarrollo de un buen gobierno es tan rápido como el desarrollo de la vegetación en suelo apropiado.

Los hombres rectos se obtienen mediante el carácter personal del gobernante, que a su vez es sacado de la ley moral (tao). Y el sentido de lo justo prima en las decisiones fundamentales de gobierno.

En una de sus visitas por china, preguntó a una mujer que había perdido su hijo en manos de un tigre, por que no se iba de ese lugar. Y la mujer le contesto, por que en otro lugar los gobiernos tal vez sean opresores.

La reflexión es simple, es preferible caer en manos de un tigre, que en manos de un gobierno opresor.

Este fabuloso legado, tiene como una de las premisas recuperar las enseñanzas buenas de todas las latitudes y todos los credos.

La idea de política, o las ideas políticas no pueden cambiar al mundo, si no las ponemos en prácticas. Cabria preguntarnos entonces si es posible ponerla en práctica en este País.