Las TIC llegaron a la escuela para quedarse y potenciar el proceso de enseñanza aprendizaje. Esto que de hecho se da por naturalizado no resulta ser así.
Se hace un amplio uso de nuevas tecnologías desde lo social, comunicacional. Pero se observa académicamente que la función no traspasa el límite de la navegación por internet o hacer uno que otro tipo de presentación de algún tema que deben exponer los estudiantes, sin explorar el múltiple potencial que las mismas ofrecen.
La incorporación de TIC a partir de una impronta de la política educativa, conlleva una práctica en la formación docente de uso no sólo desde el punto de vista tecnológico sino la visión, desde otra mirada, de un nuevo paradigma en la construcción del conocimiento. Trabajar con TIC un contenido, implica comenzar a transitar desde un lenguaje analógico a un lenguaje digital. Transformando así el proceso en una apropiación de uso de nuevas tecnologías, pero a la vez de sentido y de resignificación del contenido conceptual. Dicho proceso no lo hacen todavía todos los docentes.
Los niños y jóvenes son nativos digitales, ellos tienen naturalizado el uso de nuevas tecnologías. Pero es el docente el que debe encauzar ese uso con un sentido académico pedagógico.
Esta idea se convierte en un marco conceptual denominado Conocimiento tecnológico pedagógico disciplinar, conocido como TPACK (sigla en inglés) que ha logrado expandirse por diversos espacios de formación docente.
Según Magdalena Garzón (2013), se trata de no perder de vista la compleja interrelación entre estos tres componentes (pedagógico, tecnológico y disciplinar), que se ponen en juego a la hora de integrar las TIC en el aula.
Cotidianamente solemos escuchar a docentes que expresan “…no puedo trabajar porque no hay conectividad en la institución”. Esto suena a una excusa. El planteo que formulamos es diferente. Implica que el docente al momento de planificar sus clases debe plantearse el contenido disciplinar (sea de Lengua, Matemática, Sociales, Naturales, etc.) y conjugarlo con las estrategias pedagógicas y tecnológicas. Desde las posibilidades y limitaciones del grupo de alumnos y la institución escolar.
Esto requiere de tiempos del docente y practicas constantes. Sino de nada servirá la conectividad, o el equipamiento tecnológico. El camino que transitamos con la incorporación de las TIC es largo, requiere de maduración de los actores. Paradojalmente estamos en un mundo que exige en la formación docente nuevas competencias ya. Necesitamos discurrir y achicar la brecha entre nativos digitales e inmigrantes digitales. Tratemos en ese proceso, que transcurre en tiempos de incertidumbre, de no convertirnos en náufragos del ciberespacio.
Dussel y Quevedo (2010) nos dicen: Todo es muy reciente y cambiante; sin embargo, ya han pasado más de 20 años desde que comenzaron a llegar las computadoras a las escuelas y todavía no sabemos con certeza cómo incorporarlas a las actividades pedagógicas.
Está en juego no solamente el proyecto escolar, sino el modo en que nuestra sociedad genera, administra, distribuye, recrea y democratiza el conocimiento.
Aprendizajes que entusiasmen y se conviertan en significativos para niños y jóvenes. Probablemente logre acercar a docentes y estudiantes, entre los que hoy parece haber un abismo que los separa.
No obstante, podemos afirmar en este tema, tal como decía en sus versos Antonio Machado: “Caminante no hay camino… se hace camino al andar…”.
Prof. Dra. Adriana Massaccesi
Coordinadora de Especialización de Educación y TIC. Ministerio de Educación 2013.
