Casi a diario la crónica policial registra casos de mujeres asesinadas por su pareja o expareja. Cuerpos de mujeres baleadas, apuñaladas, quemadas, mutiladas muestran un acto extremo de la violencia contra la mujer.

La mayoría de las veces la muerte fue el acto final: soportaba violencia desde hacía tiempo. Muchos son casos con denuncias previas, menos casos con exclusión o prohibición de acercarse al hogar. Hay asesinatos que no llegaron ni a los medios ni a la denuncia. El 89% fue dentro del círculo afectivo. "La casa del Encuentro" entre el 2003 y 2013 registró 1.300 femicidios. Los datos que se manejan son sacados de los medios y de organizaciones sociales. En San Juan son 16 los casos en ese período. No hay estadísticas oficiales.

En la Argentina los movimientos de mujeres hacen frente a esta situación. Las experiencias de multisectoriales de mujeres que se iniciaron en 1984 dieron paso a ONGs y otras organizaciones que toman en sus manos la lucha por derechos de la mujer; en cada provincia debaten, acompañan, reclaman, gestionan. Cada año cambian experiencias y acuerdan acciones en los talleres del Encuentro Nacional de Mujeres. Como fruto de este desarrollo masivo logramos instalar el tema en el ámbito público como problema social, muchos medios de comunicación lo abordan y difunden; impulsamos algunas medidas de orden estatal; se multiplicaron las denuncias.

En el 2009 se logró la sanción de la Ley Nacional 26.485 de "Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres". Fue un paso importante. Pero la reglamentación a cargo de la presidenta Cristina Fernández es incompleta, pues, entre otros puntos, quedó fuera la inclusión de las partidas destinadas a su cumplimiento, en el Presupuesto General de la Nación y el punto sobre los instrumentos para controlar su aplicación. San Juan no adhirió a esta Ley y sancionó la Ley de violencia familiar (no específica de género), sin presupuesto, ni control de aplicación, y no se cumple totalmente. En la mayoría de las provincias sucede lo mismo.

En San Juan, los "Centros de atención de violencia" por departamento representan un avance importante. Es bueno que estén, hay agentes valiosas, pero presentan deficiencia en su actuación. Si falta presupuesto y decisión política los proyectos pierden eficacia.

Actualmente muchas llamadas y consultas indican mayor grado de conciencia. La demanda es espontánea o por derivación. Pero hay muchas mujeres cuya condición no le permite tomar decisiones, conocer sus derechos. El Gobierno debe implementar los ámbitos interministeriales e interdisciplinarios para abordar el tema en forma integral; implementar campañas públicas constantes para poner en conocimiento de los recursos disponibles; realizar capacitación permanente en derechos específicos para agentes de salud, educación, justicia, policía. Hacer público estadísticas, balances de acción, reflexiones y análisis de la realidad.

Los mandatos sociales sobre la dominación del varón aún tienen peso. Desde la situación laboral femenina, pasando por publicidades, novelas y mensajes que recibe la sociedad a diario, se refuerza su rol subordinado. Así, estas contradicciones aparecen cuando analizamos casos particulares y conductas sociales.

Cada muerte por femicidio, cada mujer que padece violencia, lo sufre su propia familia, y replica en la escuela, en el barrio, en fin en la sociedad toda. Las medidas políticas por parte del Gobierno no pueden esperar.

Nosotras, desde el Movimiento de Mujeres Sanjuaninas, seguimos abriendo canales para que muchas mujeres puedan hablar, ser escuchadas, sentirse acompañadas. Y demandamos el cumplimiento de nuestros derechos.

(*) Movimiento de Mujeres Sanjuaninas.