La súbita muerte de un joven de 27 años, mientras pescaba días atrás en el dique de Ullum, acompañado por su familia, fue provocada según las primeras estimaciones por infarto, una de las llamadas "’enfermedades silenciosas”, a las que son propensos tres de cada diez argentinos de acuerdo a informes del Ministerio de Salud de la Nación.
Los malos hábitos y los comportamientos inadecuados de las personas, que impiden mantenerse saludables, aumentan la posibilidad de sufrir una dolencia cardíaca que puede ser fatal, como el infarto agudo de miocardio o el accidente cerebrovascular (ACV). En nuestro país, como en el resto del mundo, estas patologías constituyen la primera causa de muerte y son evitables si se actúa a tiempo.
Según estudios científicos recientes, el 32% de los adultos de entre 35 y 74 años fuma, el 44% tiene hipertensión, el 17% tiene alto el colesterol, el 35% padece obesidad, el 57% hace poca actividad física, el 73% come pocas frutas y verduras, y el 9% sufre diabetes. Estas cifras revelan que las enfermedades cardiovasculares se pueden frenar en gran medida mediante la prevención, adoptando conductas destinadas a mejorar las condiciones de vida. Si bien existen factores de riesgo de carácter hereditario, estos problemas genéticos también pueden ser controlados alterando las rutinas perjudiciales para el cuerpo y con una atención médica oportuna.
Los chequeos cardiológicos periódicos deben ser una iniciativa personal de los hombres mayores de 35 años y de las mujeres a partir de los 45 años, aun cuando no tengan ninguna sospecha de padecer una alteración cardiovascular, mucho más si se trata de un fumador, obeso o es diabético. Un análisis básico puede revelar variables que superen las marcaciones ideales, como un colesterol total de menos de 200mg/dl; triglicéridos hasta 150mg/dl; glucemia menos de 100 mg/dl y una presión arterial normal: 140/90 mm Hg. El electrocardiograma es la herramienta más sencilla y útil que existe para un correcto diagnóstico, la detección precoz ,y establecer el tratamiento adecuado.
Si bien en este problema la genética importa, ya que la hipertensión y el colesterol elevado tienen un alto componente hereditario, debe recordarse que el 80% del riesgo cardiovascular lo representan los factores de riesgo modificables. Por ello, para minimizar estos factores, lo importante es llevar una vida sana, algo que los adultos argentinos hacen muy poco. Lo dicen las 80.000 muertes anuales por causas cardiovasculares.
