Las irregularidades y hechos delictivos de exfuncionarios que indignan a medida que se descubren, y luego las réplicas ideológicas lo plantean en la confrontación, nos debe llevar a reflexionar sobre la necesidad de dejar la corrupción en manos de la Justicia y la ciudadanía buscar el reencuentro mediante el diálogo y la convivencia para alcanzar un consenso para construir un proyecto de crecimiento nacional.
La proclama ‘Compromiso para el Tercer Siglo de los Argentinos’, firmada en Tucumán por el presidente de la Nación y los gobernadores, al conmemorarse el Bicentenario de la Independencia, recuerda que en el transcurso de la organización republicana el primer siglo fue el de la emancipación y la organización, el segundo el de la conquista de los derechos y la democracia, y el tercero, que transitamos, el del diálogo y la convivencia, el fin de la injusticia y el cumplimiento irrestricto de la Constitución con paz, unión y libertad.
Esta declaración lleva implícito un mensaje a la conciencia de todos los argentinos para despojarnos de posiciones mezquinas que dañan al contexto social relegando el bien común. Por eso el presidente Mauricio Macri abogó en la Casa Histórica a alejarse de la ‘viveza criolla’ mal entendida, aquella en el que el vivo saca ventajas engañando a los demás y supuestamente le va mejor si tiene impunidad. Sin embargo, el verdadero camino lo señala la cultura del esfuerzo conjunto por la que se llega a la dignidad.
Obviamente, quienes conducen desde las instituciones republicanas tienen mayor responsabilidad y deben dar el ejemplo con el diálogo para mostrar la transparencia, austeridad e idoneidad, para que sus actos sean una convocatoria al pueblo para sumarse al diálogo fecundo, libre de especulaciones dañinas y frustrantes. Esto es la esencia de la grieta disociadora, tan degradante para quienes la esgrimen levantando muros de intolerancia para sostener ideológicamente la discordia.
Afortunadamente la gran mayoría de los argentinos no se deja embaucar por las provocaciones minoritarias, aunque gracias a la libertad de expresión acceden a la escena mediática porque son profesionales del activismo subvencionado.
Como ha señalado un columnista en este espacio de opinión: ‘Tienen mas eco quienes generan abismos que los que construyen puentes. Presuntamente es idiosincrásico, pero lo cierto es que nos hizo mucho daño desde los albores del país’.
