La pequeña localidad de Alba Posse, en la provincia de Misiones, ha ganado popularidad gracias a una serie de medidas implementadas por el intendente municipal en busca de restablecer el orden ciudadano, que incluyen un "toque de queda” para que la Policía detenga a los chicos menores de 15 años de edad que estén en la calle después de las 22; fuertes multas para quienes insulten o agredan a los inspectores de Tránsito y la prohibición de tomar bebidas alcohólicas en las plazas o en la costanera del lugar.
El intendente Nelson Carvalho sostiene que con estas medidas están logrando controlar la vagancia, la drogadicción y el alcoholismo, como también han reducido el número de accidentes de tránsito y han logrado que los vecinos puedan salir a caminar tranquilos sabiendo que no se van a encontrar con borrachos ni grupos de vándalos que los molesten.
Las acciones, especialmente la del "toque de queda”, han generado los más diversos comentarios a nivel nacional. Mientras el jefe comunal dice que hay muchos padres que están agradecidos porque se ha logrado controlar a los chicos rebeldes, hay otro tanto que cuestionan las detenciones por parte de la policía, por considerarla una medida arbitraria e inconstitucional.
Alba Posse tiene menos de mil habitantes y está ubicado a orillas del río Uruguay, a unos 150 kilómetros de Posadas. Carvalho es su intendente desde 2003, y responde políticamente al Frente Renovador del gobernador Maurice Closs. En el último año esta población ha registrado un importante descenso de casos de alcoholismo, drogadependencia, accidentes de tránsito y otros delitos en general.
Sin duda, las duras medidas implementadas en este municipio han dado, hasta ahora, un resultado positivo; pero la incógnita que surge es determinar si este accionar es aplicable en centros urbanos con gran cantidad de población, donde se abarca a un mayor número de personas y consecuentemente será mayor el número de detenidos.
De lo que hay cierta certeza es que la sociedad en general está reclamando acciones en este sentido, con la esperanza de recuperar el orden y la seguridad que tanto se anhela, y que al parecer el pequeño poblado de Alba Posse lo ha conseguido, con una fórmula sencilla aunque polémica, porque suele ser experimentada en casos extremos y no en momentos que la ciudadanía vive una de las etapas democráticas y de libertades individuales más significativas en la historia del país.
