La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado a la epidemia del virus del Zika como emergencia sanitaria de alcance internacional ante la expansión geográfica de la enfermedad y la ausencia de tratamientos efectivos sobre los efectos neurológicos que ocasiona. El organismo lanzó un llamado a los Estados miembros para combatir al mosquito transmisor en tanto la ciencia sigue buscando la medicación contra los efectos colaterales que se investigan.
El Zika se transmite principalmente a través de la picadura de un mosquito infectado de la especie ‘Aedes aegypti’ con presencia en diversas regiones del mundo, incluyendo Argentina. En los adultos suele provocar síntomas leves, similares a los de una gripe, pero puede causar graves daños en mujeres embarazadas infectadas y con el agravante de transmitirlo a través de transfusiones de sangre.
Si bien el Zika se originó en África, irrumpió globalmente en los últimos años tanto en el mundo desarrollado como en el emergente. Por ello no sorprende que haya aparecido en estos días por primera vez en Estados Unidos, al comprobarse los primeros casos de transmisión y propagación local en la región de Miami, detectando que los insectos son positivos.
Casi al mismo tiempo un brote de zika surgió en Singapur, donde cunde la alarma y se pidió la cooperación a países vecinos para afrontar la amenaza, en particular para erradicar el insecto transmisor. EEUU, Australia, Corea del Sur y China, entre otros países, han emitido alertas de viaje por este brote y el detectado el sábado último en La Florida. Alrededor de 2.600 millones de personas viven en zonas donde el virus puede propagarse.
