En San Juan llevamos días sin sol pleno, signo emblemático de esta tierra, por continuas y atípicas alteraciones climáticas en una región semidesértica. Pasamos de severas sequías a intensas lluvias fuera de temporada, como las que afectan nuevamente a Valle Fértil, en tanto la humedad se mantiene por encima de los valores históricos.

Los ciclos climáticos han cambiado drásticamente en todo el mundo y tal vez el fenómeno de El Niño sea el más notorio, al generar una corriente cálida en el océano Pacífico, elevando la temperatura del agua en zonas costeras. El Niño es una presencia conocida en tiempos de la Colonia, y fue bautizado por los españoles el víspera de Navidad. Después se sumó La Niña, con efectos opuestos.

El problema es que estos ciclos se han disparado a extremos peligrosos, respecto a temporadas anteriores, se prolongan más allá de los registros conocidos. Entre octubre de 2015 y febrero pasado las temperaturas en las partes central y oriental del Pacífico tropical superaron la media en más de 2 grados centígrados, superior en intensidad a los registros entre 1982 y 1983, y 1997 y 1998, los más fuertes hasta ahora.

En lo que va de año, El Niño produjo una gran sequía en zonas en América Central, Somalia y Etiopía, un país que sufre su peor sequía en 30 años y con más de 8 millones de personas que pasan hambre. Según la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), las temperaturas de la superficie del Pacífico central y oriental se moderarán desde este mes de mayo hasta agosto, pero de julio a septiembre y durante el resto de 2016, las temperaturas de la zona descenderán más de 0,5 grados por debajo de la media.

Este descenso de las temperaturas es característico de un episodio -aunque sea débil, según la OMM- de La Niña, el fenómeno opuesto, por lo que las partes del mundo que sufrieron sequías seguramente tendrán lluvias por encima de la media, en tanto otros lugares con precipitaciones atípicas que causan graves inundaciones -caso del Litoral argentino-, tendrán un alivio en el tercer cuatrimestre del año.

Pero aunque El Niño se esté debilitando rápidamente y sus efectos vayan a atenuarse, los estragos sociales y económicos se mantendrán durante mucho tiempo, señal inequívoca de las urgentes medidas que se requieren contra el calentamiento global.