En un estudio de la OMS (Organización Mundial de la Salud), sobre la adolescencia y teniendo en cuenta el período de pre pubertad 9 a 11 años y 12 a 14 años, parte de la niñez y comienzo de la adolescencia, las menores quedan comprometidas por embarazos tempranos, al punto tal de hacer desaparecer parte de experiencias de vida en la niñez y comienzos de la adolescencia. En nuestra provincia se proyecta en esa etapa, para 2015, un aumento del 50% de riesgos de embarazos prematuros.

Ante la situación social que experimentan hoy los futuros adolescentes, por la cantidad de impactos sensitivos, le es muy difícil a los padres atender los casos que desbordan la capacidad de contención familiar. De por sí ya es muy preocupante la situación en nuestro país de la adolescencia, por la facilidad en que los embarazos se producen alentados por una maternidad que en experiencia de vida, nada tienen.

Ante la gravedad de la situación urge de inmediato un programa estatal que frene las consecuencias de lo lamentable ya que observar la raíz del problema en la pubertad, debe provocar un verdadero análisis de las políticas públicas implementadas para transformar estos hechos y formar actitudes de responsabilidad cívica, porque frente a la realidad ni el mismo Estado tiene los medios y recursos para detener embarazos precoces, resultados estos de la desvalorización de normas que prevén la constitución familiar.

El alto riesgo que representan los prematuros embarazos corroen los mismos cimientos de la célula fundamental, la familia, proyectando incontrolables irregularidades sociales vulnerando la inclusión, debilitando el tejido social y la cultura.