San Juan vivió el viernes una auténtica fiesta con el regreso del gobernador José Luís Gioja. La alegría de la gente que lo esperó para saludarlo a la vera del camino y que luego lo aclamó en los distintos puntos por los que fue pasando, antes de llegar a la Casa de Gobierno, fue el mejor bálsamo que el mandatario pudo recibir y que lo llevaría a expresar que "volver a San Juan, es volver a vivir”.

Si bien el accidente aéreo que lo obligó a dejar de ejercer la primera magistratura de la provincia se produjo el 11 de octubre del año pasado, en circunstancias de una visita al departamento Valle Fértil, después de recibir las primeras atenciones médicas en el Hospital Guillermo Rawson de nuestra capital hacen 76 días fue trasladado al Hospital Italiano de Buenos Aires, para iniciar una etapa de rehabilitación que lo mantuvo alejado de sus labores habituales. Pero este paréntesis , que hasta ahora fue correctamente cubierto por el vicegobernador Sergio Uñac, generó una expectativa en la gente, que esperaba verlo de vuelta recuperado, a pesar del difícil momento transcurrido.

Verlo a Gioja nuevamente en San Juan es para muchos la concreción de un sueño hecho realidad, especialmente después de lo vivido tras el grave accidente y de las espontáneas muestras de solidaridad que se sucedieron frente a cada uno de los centros de salud en que le tocó estar internado y en los más diversos ámbitos en que se lo estuvo mencionando en forma permanente y alentando para su recuperación de diferentes maneras, especialmente a través de la oración que fue una constante que puso en evidencia el carisma y la aceptación que tiene el mandatario más allá de las diferencias políticas o de las metodologías aplicadas para llevar adelante su gestión de gobierno.

La alegría de tenerlo de vuelta generó todo tipo de expresiones que se pusieron de manifiesto con carteles, pasacalles y hasta con lágrimas en los rostros, sentimientos que no fueron exclusivos de la dirigencia política, funcionarios o allegados en forma directa al gobierno, sino de la gente común; de la vecina del barrio que el viernes salió a la calle emocionada o siguió por los medios de comunicación la llegada del líder político.

Queda ahora que el Gobernador siga con la rehabilitación para irse inmiscuyendo de apoco en los temas provinciales y nacionales, en medio de una coyuntura que se presenta bastante complicada y que lo obligará a continuar con sus mejores esfuerzos, como la misma gente se lo está requiriendo.