En menos de 15 días los porteños votaron 2 veces con Boleta Única Electrónica (BUE). Los resultados están a la vista: cómputo más veloz, más preciso y más seguro. El escrutinio definitivo fue hecho, por disposición del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y a fin de dar mayor transparencia, mediante la carga manual en computadoras de la lectura directa de las actas de escrutinio impresas, sin uso de lectores digitales.
El Tribunal brindó a los fiscales de las agrupaciones políticas acceso on line a esa carga, poniendo a su disposición múltiples pantallas en las que podían verificar los cómputos por mesa. Una Comisión de auditores, profesores de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA llevó adelante permanentes auditorías cuyas conclusiones fueron expuestas públicamente en la página del TSJ. El sistema ya había sido empleado en Salta, donde fue introducido paulatinamente, experimentando con zonas pequeñas en varios comicios, hasta extenderlo a la provincia entera.
La Legislatura y el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) decidieron lanzarlo para toda la jurisdicción, en un tiempo que muchos estimaron insuficiente. En ese breve tiempo, el Tribunal, como Autoridad de Aplicación de la Ley Electoral, debió organizar por vez primera las PASO, con numerosísimas boletas de papel. Luego la general y, finalmente, el balotaje, con la BUE. Eso requirió una capacitación masiva, con desarrollo de medios audiovisuales, de delegados del TSJ -más de 2.500, es decir algo más de 1 cada 3 mesas-, en el Centro de Formación Judicial, autoridades de mesa -más de 22.000 convocadas, de las cuales más de 16.000 se presentaron a recibir la capacitación, brindada por el Juzgado Federal Electoral, en coordinación con el TSJ-, y la de los electores y fiscales, a cargo del Poder Ejecutivo de la CABA, a los primeros, por disposición de la Legislatura, y a los segundos por orden del TSJ. Durante todo ese tiempo en las páginas de Internet del TSJ y de la Defensoría del Pueblo funcionaron simuladores en los que el visitante podía practicar el voto con pantallas adecuadas a cada elección.
En síntesis, una capacitación masiva sumamente exitosa. El resultado se palpó en las escuelas. La encuesta de satisfacción, hecha por la Defensoría del Pueblo, mostró la enorme satisfacción de los electores por el cambio. En los establecimientos donde se votaba, todos coincidían en que volver ahora al sistema de boleta papel sería un castigo.
