Muy variados son los intereses que impulsan al hombre a iniciar un viaje hacia los destinos turísticos que el mundo le ofrece, pero básicamente es el asomarse a culturas diferentes, acercarse a otras costumbres, tradiciones, descubrir nuevas gastronomías, idiomas distintos, conocer sus expresiones artísticas, monumentos, etc.

Desde sus orígenes el hombre se vio impulsado a trasladarse por diferentes motivos. Algunos viajaban por necesidad, por religión, guerras, para hacer negocios o bien por espíritu de aventura.

En la antigüedad, los viajeros de más lúcida inteligencia, anotaban en sus largos viajes sus impresiones y emitían juicios, al estar en contacto con la gente de cada comunidad realizaban descripciones de los monumentos, palacios, de las fiestas religiosas, de los dioses a los que se adoraban y los cultos que se realizaban, de los caminos, de las posadas y comedores; constituyendo lo que hoy llamaríamos, en el lenguaje moderno, verdaderas "Guías turísticas”, como Ej. podemos citar los nueve libros de la historia de Heródoto, con su descripción de Macedonia, Persia, Egipto, Fenicia, Chipre, Sicilia; a Filón de Biblos, quien difundió el conocimiento de las "Siete Maravillas del Mundo Antiguo”, es decir: las pirámides de Egipto, el Faro de Alejandría, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Coloso de Rodas, la Tumba de Mausolo y los Templos de Zeus y Artemisa, provocando en la gente el deseo de viajar con el objetivo de conocerlas; la Guía del Peregrino de Santiago de Compostela, aparecida en el siglo XII, ya contenía datos esenciales para aprovechar mejor el viaje, desde vías de acceso, santuarios y monumentos en la ruta, hasta recomendaciones sobre la potabilidad del agua y de las comidas en cada lugar; el Libro de Marco Polo, en el siglo XIII, quien tardó diecisiete años en volver a su patria, es un documento único, en cuanto a su valor histórico y geográfico, constituyendo hoy en día la base de la famosa Ruta de la Seda.

El turismo como toda actividad, produce consecuencias muy diversas: políticas, sociales, económicas, ambientales. En los viajes se conocen personas de otros lugares, la gente conversa, interactúa, cuenta las costumbres de su lugar de residencia, transmite su forma de ser, sus hábitos, y en este intercambio se adquiere un conocimiento de la geografía, vida y costumbres del pueblo que se visita. A la vez los habitantes del destino también adquieren conocimientos del lugar que proviene su visitante. Este "intercambio” representa una consecuencia cultural en la actividad turística, cuanto mayor sea el mismo, mayor será "el acercamiento de las culturas”.

Hoy en día, más de 940 millones de personas, desplazándose por el mundo (Datos de la OMT 2010), se constituyen en verdaderos puentes que ayudan a una mayor tolerancia, comprensión y entendimiento que cada comunidad es única, en su diversidad patrimonial y en su identidad. Ya lo estableció la Agenda 21 (PNUMA), entre las tres dimensiones de la sustentabilidad aplicadas al turismo (económica – social y ambiental), expresando en lo Social, "que un turismo sustentable debe ayudar a reforzar valores de relación, intercambio de experiencias, enriquecimiento cultural tanto de los visitantes como de los habitantes del lugar”.

El lema de este año, al festejarse el día mundial del turismo, es un homenaje y reconocimiento a la actividad turística, como herramienta valiosísima para el acercamiento de los pueblos. Los "hacedores del turismo”, tanto desde lo público como privado, debemos internalizar este concepto, ya que el "desarrollo turístico en el siglo XXI, no se entiende de otra forma que no sea sostenible, ético y responsable”. (Taleb Rifai – secretario general OMT)