Durante siglos, nuestro país se recostó en las costas del Atlántico. Buenos Aires ha absorbido gran parte de las actividades nacionales volcando sobre sus playas, casi exclusivamente, la totalidad de la producción nacional, pero en la actualidad la mirada se vuelca afanosamente hacia el Pacífico.

El Paso de Agua Negra le abre a San Juan una amplia puerta frente a ese océano al disponer del puerto de Coquimbo.

Hoy, y cada día más, la producción argentina requiere una salida a ese amplísimo mercado mundial. Por otra parte, la IV Región chilena necesita la carga de los productores de los países integrantes del Mercosur para que el puerto de Coquimbo pueda funcionar a pleno. Con una profundidad media aceptable para grandes naves transoceánicas, Coquimbo es uno de los mejores puertos de Chile por sus condiciones naturales. Es el único puerto artificial de su costa entre Valparaíso y Antofagasta, apto para movilizar carga general, directamente de barco a muelle y viceversa. Cuenta con las instalaciones y oficinas necesarias para toda transacción comercial internacional.

En el camino de integración que Argentina y Chile pretenden pavimentar, el proyecto de mayor envergadura lo constituye indudablemente la construcción del túnel de Agua Negra.

Los inconvenientes que año tras año, durante los meses de invierno, se presentan en el Paso Internacional Los Libertadores, cuando la acumulación de nieve provoca que se junten hasta 5.000 camiones en una semana, no sólo perjudican a los emprendedores argentinos que buscan la salida al Pacífico por Valparaíso, sino también representan un enorme déficit para los chilenos que compran a empresas de este lado de la cordillera, para la red de servicios tendida en Chile para recibir ese flujo (puertos, rutas, hoteles) y para cualquier tipo de intercambio comercial con el vecino país.

Por otra parte, el Túnel de Agua Negra tiene un claro interés estratégico para Brasil, ya que le permitiría acceder al Pacífico por tierra acortando la distancia al Lejano Oriente.

La concreción de esta obra significará un crecimiento económico y social para ambos lados de la cordillera. Los chilenos de la IV Región podrán llegar más rápido y mejor a grandes mercados de nuestro país, como Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires y también atraer inversiones del centro argentino. Los sanjuaninos, por su parte, tendrán una mejor salida a los puertos del Pacifico y ganarán nuevos e interesantes mercados.

Los progresos alcanzados en los últimos días reafirman la importancia de esta vía carretera como factor de integración y desarrollo de las economías regionales.